
Festival de Medio Otoño: tradiciones en China, Japón y Corea
Queríamos hacer una entrada en la que se recalcara la conexión entre China, Japón y Corea del Sur al mismo tiempo que resaltáramos la identidad propia de cada una de ellas. Y qué mejor que hablar del festival que ha dado el pistoletazo de salida a Chijako, como ya comentamos en el post de bienvenida.
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El Festival de Medio Otoño, también llamado Festival de la Luna, su celebración tiene en cuenta el calendario lunar, por lo que la fecha irá variando según podamos observar en el calendario gregoriano. Esta conmemoración tiene lugar el día quince del octavo mes del calendario lunar chino, que para que nos entendamos, suele caer entre mediados de septiembre y principios de octubre. Se dice que ese es el día en que la luna llena es excepcionalmente brillante.
Pero, ¿dónde se originó? Como casi todas las costumbres en las que se asemejen los países de Asia Oriental, vino de China. Pero lo más llamativo es que cada país la supo integrar a su identidad, teniendo en cuenta sus tradiciones y carácter como nación.
Festival en China
Origen
Recibe el nombre de Zhōngqiū Jié (中秋节)y su origen se lo debe a los rituales a la luna que se realizaban ya en la dinastía Shang (1600-1046 a.C.) y Zhou (1046-256 a.C.), en los que reyes y campesinos ofrecían sacrificios a la luna para pedir por una buena cosecha. Pero no fue hasta la dinastía Tang (618-907 d.C) cuando este ritual se consolidó en un festival propiamente dicho con banquetes, poemas y comidas especiales de este día. Y fue en la dinastía Song (960-1279) que se empezó a festejar de forma parecida a lo que se hace hoy en día.
La leyenda del arquero Hou Yi, la diosa Chang’e y el Conejo de la Luna
Desde hace más de dos mil años, hay una leyenda en torno a la diosa de la Luna. El mito que más se conoce en la actualidad tiene como protagonistas a Hou Yi, Chang’e y al Conejo de la Luna.
Se cuenta que en la antigüedad había diez soles en el cielo, haciendo que la vida fuera muy complicada, los huertos se secaban, los animales eran cada vez más escasos y las personas pasaban mucha hambre. Hou Yi, que era un arquero espectacular, por orden del emperador celestial, llevó a cabo la heroica hazaña de, con su arco y flechas, derribar a nueve soles, consiguiendo salvar a la humanidad.
Como recompensa, recibió el elixir de la inmortalidad, pero él no quería dejar atrás a su amada esposa Chang’e, así que decidió guardar el elixir en su hogar en lugar de bebérselo inmediatamente.

Pero, desgraciadamente, un aprendiz celoso del arquero, aprovechando de Hou Yi no se encontraba en casa, decidió robar el elixir para su beneficio. Chang’e, para evitar que se llevara a cabo dicho robo, tomó la decisión de beber ella misma el elixir.
Chang’e, de ese modo, se hizo inmortal y empezó a ascender a la luna, Hou Yi llegó demasiado tarde y tuvo que ver con desazón cómo su esposa se alejaba de él.
Chang’e podía observar desde la Luna a su esposo, pero no podría regresar a la Tierra. En su soledad, fue acompañada por el Conejo de la Luna, que es el ser celestial que se encarga de preparar el elixir de la inmortalidad en su mortero.
Hou Yi extrañaba profundamente a su esposa, así que, en las noches de luna llena, el arquero ofrecía ofrendas en su honor con la esperanza de, algún día, poder reunirse con ella.
Cómo se celebra
Esta tradición de ofrecer ofrendas a Chang’e ha continuado en el Festival de Medio Otoño en el que las personas se reúnen, observan a la luna y recuerdan la leyenda de Hou Yi y Chang’e.
El Festival de Medio Otoño, también conocido como Festival de la Luna, es una de las festividades más importantes de China, sólo por detrás de la celebración del Año Nuevo Lunar, comúnmente conocido como Año Nuevo Chino.
Para los chinos, la luna llena representa a la familia completa, por lo que simboliza armonía, reunión y unidad. Tanto es así, que multitud de familias viajan para reunirse en la casa familiar y llevar a cabo este festival juntos.
Es un momento especial en que familiares y amigos contemplan juntos la luna llena. Es normal que poemas, músicas y charlas acompañen la velada.
Pero, no debemos olvidar que en China conviven 56 etnias y que en muchas de ellas se pueden apreciar matices diferentes. Incluso, en algunos grupos étnicos, se vive este festejo de forma totalmente distinta.
Comida típica
El símbolo gastronómico incuestionable del Festival de Medio Otoño es el pastel de luna o yuèbǐng y, más que un alimento, representa la reunión, la plenitud y la tradición con una historia milenaria, de hecho, hay registros que documentan el consumo de pastelitos redondos desde la dinastía Tang (618-907 d.C).
Su simbolismo es amplio. Su forma redonda representa la luna llena que, como hemos dicho, representa unidad, plenitud y reunión familiar. Cuando se comparte, se ha de hacer en trozos iguales, lo que expresa equilibrio e igualdad entre los miembros de la familia. Y también se colocan en los altares como muestra de gratitud.

Hay multitud de variedades según la región, pero el más conocido internacionalmente es el estilo cantonés, hecho de una masa fina y brillante con relleno de pasta de loto, frijol rojo, nueces o yemas de huevo saladas.
Tampoco pueden faltar otras versiones más actuales, como los pasteles de luna de helado, los rellenos de chocolate, queso crema, café o matcha. Las variedades más saludables hechas sin azúcar, bajas en grasa y con harinas integrales.
Hoy en día es un regalo muy frecuente, lo que ha dado pie a packaging de lujo, sobre todo para el ámbito más corporativo y empresarial.
También estos pasteles de luna son un regalo tradicional entre amigos, compañeros y socios comerciales. Es un gesto de respeto, cortesía y deseo de prosperidad.
Decoraciones
La decoración por excelencia en esta época son las linternas. Se las ven colgadas en casas, parques y calles, ofreciendo un fondo espectacular con colores brillantes en rojos, naranjas y dorados. Y como no podía ser de otra forma, la forma más popular es la redonda, en honor a la luna. Tampoco es raro ver linternas de papel con forma de conejo con velas dentro.

En mercados y templos se colocan ilustraciones o estatuillas de la diosa Chang’e y el conejo de jade.
Lo más frecuente es que, en las decoraciones, abunden las formas redondas, haciendo alusión a la luna llena: dulces, platos, farolillos y adornos.
Antiguamente era normal preparar un altar en los hogares con postres y frutas, cómo no, redondas, además de incienso para hacer culto a Chang’e y pedir prosperidad. Hoy en día es una costumbre que se va perdiendo, pero que sigue realizándose. Aunque sea una tradición más de ambiente familiar, tampoco es raro encontrarlos en espacios comunitarios y, menos frecuente, en templos.
También hay lugar para las decoraciones modernas, en donde en ciudades, centros comerciales y parques instalan arcos iluminados, figuras de conejos gigantes, espectáculos de luces y fuegos artificiales. Logrando combinar lo tradicional con lo contemporáneo.
Festival en Japón
Origen
El Tsukimi (月見), que se traduciría como “contemplar la luna”, tiene su origen, como ya anticipábamos, en China, debido a que Japón, durante el período Nara (710-794 d.C) y sobre todo en el Heian (794-1185 d.C), recibió una gran influencia cultural china como su calendario, poesía, astronomía y rituales, entre los que estaba el Festival de Medio Otoño.
Por aquel entonces solamente los aristócratas celebraban ese día, organizaban banquetes en jardines y montaban en barcas por estanques mientras contemplaban la luna reflejada en el agua y recitaban poemas. Salvo matices, era una forma muy similar a como se celebraba en China durante la dinastía Tang.
Esta práctica se popularizó con el tiempo y se empezó a mezclar con rituales agrícolas locales de agradecimiento por la cosecha del arroz, de forma que unificaron en un mismo ritual prácticas de origen chino y las suyas propias.
Leyenda
Hace mucho tiempo el dios de la luna, Tsukuyomi, decidió bajar a la tierra disfrazado de un anciano mendigo para saber cómo vivían los seres mortales. Vagó por los bosques y, en su viaje, se encontró con varios animales: un mono, un zorro y un conejo. Decidió poner a prueba su bondad, así que se le ocurrió la idea de pedirles algo de comer.

Los animales, conmovidos por su apariencia frágil, quisieron ayudarle de la mejor manera que pudieron. El mono trepó a los árboles y recolectó fruta, el zorro se dirigió al río más cercano y capturó varios peces, pero el conejo, afligido porque no sabía qué ofrecer, empezó a pensar en formas de ayudar hasta que se le ocurrió una idea.
Se dirigió al anciano y le ofreció que se comiera su carne para poder saciar su hambre. El dios de la luna, conmovido por tal acto de sacrificio y bondad del conejo, decidió revelar su verdadera identidad y, para honrar tal generosidad, el dios lo llevó consigo a la luna, donde los dos vivieron para siempre.
De esta manera, el conejo pasó a ser conocido como tsuki o usagi, “el conejo de la luna” y se dice que, desde entonces, su labor fue moler arroz para preparar mochi, que es un alimento fundamental en rituales y celebraciones japonesas, convirtiéndose el conejo en símbolo de fertilidad, abundancia y alimento espiritual.
Cómo se celebra
Tsukimi significa “contemplar la luna”, y tal como su nombre indica, en ello consiste básicamente la celebración japonesa del Festival de Medio Otoño. A diferencia del Zhōngqiū Jié en China, o del Chuseok en Corea, tiene un aire más contemplativo y estético, centrado en la belleza de la luna y en agradecer la cosecha.
Familiares y amigos se reúnen al aire libre para admirar la luna llena. Puede hacerse desde casa o en parques y templos. Algunas familias también pueden escribir o recitar poemas en honor a la luna, aunque no es lo más frecuente.
El ambiente que se crea es más reflexivo y estético que festivo, aunque en templos y comunidades rurales puede haber eventos con música, danza o representaciones teatrales.
Me atrevería a expresar que no tiene la importancia que se le otorga en China o en Corea, eso no quiere decir que no lo sea para los japoneses, pero que hay otros matsuri de mayor relevancia.
Comida
Creo que nadie saldrá sorprendido si digo que es el dango la elección que hacen los japoneses como símbolo gastronómico en este festival, más concretamente, el tsukimi dango, en forma redonda, como si fueran pequeñas lunas. También es frecuente que tenga forma de conejo.
Decoraciones
El conejo lunar o tsuki no usagi es la figura central de este matsuri, así que está muy presente en las decoraciones, dulces y narraciones del festival.

En Japón también tiene lugar ese altar dirección a la luna. En esta ocasión, los elementos más típicos en ella son el tsukimi dango como símbolo de salud y felicidad, la hierba de la pampa o susuki como símbolo de fertilidad y protección de las cosechas y otros alimentos de temporada como las batatas, calabazas y castañas, además de sake.
Festival en Corea
Origen
El Chuseok, también conocido como Hangawi (“el gran medio del otoño”), tiene sus raíces en la época de los Tres Reinos de Corea (57 a.C.-668 d.C.). No es simplemente una importación de China, si no una fusión de influencias en las que tomó ciertos elementos del Zhōngqiū Jié (como la fecha de celebración según calendario lunar, la adoración a la luna y la figura del conejo) pero se desarrolló como una fiesta coreana única, profundamente ligada al culto a los ancestros y a la cultura agrícola local.
Leyendas asociadas
La leyenda hace mención a la raíz del Chuseok en los rituales relacionados con la cosecha y los antepasados, mucho antes de que se importara ciertos elementos del festival chino. Pero también nos habla de una joven de corazón puro, llamada Wolgwang Buin, la cual recibió el elixir de la vida eterna de los dioses, pero antes de pensar si quiera en rechazar tal regalo, el destino quiso que la poción se derramara al caer en sus manos, ocasionando que su espíritu se elevara a los cielos hasta quedar atrapada en la luna. Desde entonces, en cada Chuseok, cuando la luna está más redonda y brillante, se puede apreciar su silueta mientras observa en silencio las ofrendas de arroz, frutas y vino que las familias colocan para honrar a sus ancestros.

Pero ella no está sola, a su lado vive el conejo lunar (dal tokki), que nunca descansa, y que siempre está golpeando arroz en un mortero de piedra, preparando pasteles de tteok para alimentar a la dama de la luna y bendecir a los que miran hacia arriba con gratitud.
Encierra la moraleja de que la abundancia no está en lo que tenemos, sino en lo que compartimos con quienes amamos.
Cómo se celebra
El Chuseok es una de las festividades más importantes en Corea, comparable en relevancia con la Navidad o con Acción de Gracias para los estadounidenses. Su importancia se refleja en lo cultural, familiar, espiritual y social.
Es tanto una fiesta de la cosecha como un momento de reunión familiar, tanto es así que se celebra en tres días (el anterior, el festivo como tal y el posterior) para permitir los desplazamientos a las ciudades del hogar familiar.
Se llevan a cabo una serie de costumbres, las principales son las siguientes:
- Seongmyo: se visita las tumbas de los antepasados para limpiarles y rendir homenaje.
- Charye: consiste en un ritual de ofrendas en casa, con una mesa ceremonial llena de alimentos en honor a los ancestros. Refuerza la identidad y el respeto por las familias y la herencia cultural.
- Reencuentro familiar
- Gratitud por la cosecha: marca el momento en que se agradece a la tierra, a los ancestros y a los dioses por los frutos del año. Es un recordatorio de la conexión profunda entre las personas y la naturaleza.
- Juegos y danzas tradicionales: como el ganggangsullae (danza en círculo bajo la luna), ssireum (competiciones de lucha coreana) y juegos de mesas populares.
Comida
El songpyeon (pastelitos de arroz rellenos de sésamo, castaña, frijol o azúcar moreno) es el alimento emblemático de Chuseok. Preparado en familia es símbolo de unidad, fertilidad y buena fortuna. Pero hay otros platillos que también son muy relevantes en el Festival de Medio Otoño, como puedan ser el jeon (tortillas saladas de verduras, pescados o mariscos), japchae (fideos de batatas salteados con verduras y carne) o los hangwa (dulces elaborados con arroz inflado, miel y frutas secas). En cuanto a bebidas, las más típica entre los adultos es el makgeolli (vino de arroz).

Decoraciones
Las decoraciones no son tan elaboradas como en el Festival de Medio Otoño chino, pero sí hay símbolos comunes:
Ya hemos hablado de las mesas de ofrenda (charye) decoradas con alimentos, entre los que no puede faltar el songpyeon, frutas frescas de temporada y makgeolli.
Y en espacios públicos y hogares es normal encontrar adornos propios del otoño como arroz, calabazas y crisantemos.
Conclusión
En definitiva, el Festival de Medio Otoño muestra cómo una misma fecha puede tomar formas muy distintas según la cultura: en China se celebra con los mooncakes y reuniones familiares; en Japón, con la contemplación de la luna y ofrendas de dango, y en Corea con el songpyeon y sus rituales ancestrales. Aun con estas diferencias, en todos los casos se mantiene el hilo común: la relación con la naturaleza, el agradecimiento por la cosecha y la oportunidad de reforzar lazos comunitarios.
Esa diversidad dentro de una misma tradición es, quizás, lo que hace tan fascinante esta festividad en Asia Oriental.





