
Monasterio de los Diez Mil Budas, devoción en Hong Kong
El Monasterio de los Diez Mil Budas es un importante complejo budista ubicado en el distrito de Sha Tin, en los Nuevos Territorios de Hong Kong. Fundado a mediados del siglo XX, destaca por su singular diseño y su ambiente contemplativo, donde cientos de estatuas doradas de Buda flanquean la escalinata de acceso y anticipan la riqueza espiritual del lugar. Más que un templo convencional, el monasterio combina arquitectura, arte y naturaleza, ofreciendo a los visitantes un recorrido que permite apreciar tanto la devoción budista como las vistas panorámicas sobre Sha Tin y sus alrededores.
Tabla de contenidos
Información de interés
Para llegar al Monasterio de los Diez Mil Budas, situado en el distrito de Sha Tin, en los Nuevos Territorios, la forma más práctica es utilizar el metro, ya que se encuentra a una distancia considerable del centro de Hong Kong y el transporte público permite llegar de forma cómoda y directa.. Aunque el monasterio no dispone de una estación justo en la entrada, el acceso sigue siendo sencillo:
- Línea East Rail Line: baja en Sha Tin Station y utiliza la salida B. Desde allí hay que caminar unos 10 minutos hasta el inicio del sendero que asciende hasta el monasterio. El último tramo se realiza a pie, subiendo una colina flanqueada por cientos de estatuas doradas de Buda, lo que ya forma parte esencial de la experiencia.

En cuanto a su horario y acceso, a 2026, la información es la siguiente:
- Horario: abre todos los días, generalmente desde las 9:00 de la mañana hasta las 17:00 horas, aunque puede cerrar antes en caso de festividades, mantenimiento o condiciones meteorológicas adversas.
- Tarifa: entrada gratuita. Las donaciones son voluntarias.
El tiempo que conviene dedicarle depende del tipo de visita que quieras realizar:
- Si el objetivo es llegar al templo principal, contemplar las estatuas y disfrutar de las vistas sobre Sha Tin, con alrededor de 1 hora y media puede ser suficiente.
- Si prefieres recorrer el complejo con calma, detenerte en los pabellones, observar los detalles de las esculturas y disfrutar del entorno natural, lo más recomendable es dedicar entre 2 y 3 horas.
Si piensas complementar esta visita con el cementerio próximo, los horarios son similares. En ese caso deberemos asegurar realizar la visita con un margen de una 2 o 3 horas mínimo para ver este entorno con calma.
Origen y creación del Monasterio de los Diez Mil Budas
El Monasterio de los Diez Mil Budas está estrechamente ligado a la figura del venerable monje Yuet Kai. Tras la instauración de la República Popular China en 1949, Yuet Kai se trasladó a Hong Kong con la intención de preservar y difundir las enseñanzas del budismo en un entorno estable. Con esta motivación, en 1957 adquirió un terreno boscoso en Sha Tin y comenzó a planear la creación de un complejo religioso dedicado al estudio, la práctica y la contemplación budista.


La construcción del monasterio se llevó a cabo de forma gradual y con recursos limitados, apoyándose principalmente en donaciones y en el esfuerzo de discípulos y fieles. El proyecto no fue concebido como un templo monumental desde el inicio, sino como un espacio espiritual que pudiera crecer con el tiempo. El elemento más distintivo del lugar surgió de la visión de Yuet Kai de representar simbólicamente la presencia universal de Buda, lo que dio origen a la idea de albergar miles de estatuas, cada una con rasgos y expresiones diferentes.
Tras la muerte del venerable Yuet Kai en 1965, su legado continuó a través de sus seguidores, quienes se encargaron de completar y ampliar el monasterio de acuerdo con sus enseñanzas. De manera excepcional, el cuerpo del maestro fue colocado en una estatua dorada en posición sentada y permanece en el recinto como símbolo de respeto y continuidad espiritual. Durante las décadas siguientes, el complejo fue expandiéndose hasta alcanzar su configuración actual, consolidándose como un importante centro budista en Hong Kong.


La creación del Monasterio de los Diez Mil Budas representa no solo un proyecto arquitectónico y religioso, sino también un testimonio histórico de la adaptación del budismo chino en Hong Kong durante la segunda mitad del siglo XX. Su origen refleja el esfuerzo por conservar tradiciones espirituales en un contexto de cambio político y social, y su desarrollo ha sido posible gracias a una combinación de devoción religiosa, organización comunitaria y compromiso cultural.
Ascenso al Monasterio de los Diez Mil Budas
El ascenso al Monasterio de los Diez Mil Budas comienza en Sha Tin, muy cerca del centro urbano y de la estación de MTR Sha Tin, lo que lo convierte en un punto de partida fácil de localizar. Desde la zona residencial situada junto a Pai Tau Street, a pocos minutos a pie de Sha Tin Park y del centro comercial New Town Plaza, se llega fácilmente al acceso del monasterio. El inicio de la subida se encuentra claramente señalizado frente a la ladera donde se extiende el cementerio de Po Fook Hill, que queda visible en el lado opuesto del valle y sirve como referencia geográfica durante los primeros tramos. Desde este punto comienza una escalinata que se adentra progresivamente en la colina. El recorrido tiene una longitud aproximada de 400 metros, con cerca de 430 escalones, y suele completarse en 20 a 30 minutos, dependiendo del ritmo y de las paradas para observar el entorno. Es cierto que hay bastante inclinación, pero con calma y alguna parada en los bancos que encontramos en algunos puntos, se sube sin problemas. Importante tener en cuenta los horarios del monasterio, pues el acceso se cierra y no siempre es posible ascender.



La subida se realiza a través de una escalera flanqueada por cientos de estatuas doradas de Budas y arhats (discípulos iluminados en el budismo), cada una con posturas, gestos y expresiones diferentes. Estas figuras no solo acompañan el camino, sino que también crean una atmósfera espiritual y contemplativa desde los primeros metros. A medida que se asciende, la vegetación se vuelve más densa y el ruido de la ciudad queda atrás, reforzando la sensación de recogimiento.
Al llegar a la parte superior se accede al Salón de los Diez Mil Budas, el edificio principal del monasterio. En su interior, miles de pequeñas estatuas doradas están cuidadosamente dispuestas en vitrinas que cubren completamente las paredes, creando un efecto visual realmente impresionante. Este salón constituye el corazón espiritual del complejo y materializa la idea central del monasterio: representar la multiplicidad de manifestaciones de Buda. Si durante la subida habéis ido observando las estatuas, habréis contado alrededor de 500, pero es en este espacio donde se alcanza la cifra simbólica de diez mil. Aunque intentar contarlas todas sería una tarea interminable, así que salvo que vayas con mucho tiempo y ganas de contar, habrá que creer que hay 10.000 budas.


Muy cerca del salón principal se alza la pagoda de nueve pisos, una estructura esbelta que destaca entre los edificios del recinto. La pagoda simboliza la elevación espiritual y ofrece una referencia visual clara del carácter sagrado del lugar. En el mismo entorno se encuentra la estatua de Kwun Yam, conocida también como Guanyin, bodhisattva de la compasión, representada en una postura serena que invita a la reflexión y al respeto.
La zona superior se organiza alrededor de una plaza central con varios pabellones, desde donde se obtienen vistas abiertas sobre Sha Tin y los alrededores. Este espacio actúa como punto de descanso y encuentro para los visitantes, integrando arquitectura tradicional y entorno natural. En las inmediaciones se localizan también pequeños estanques con carpas koi, cuya presencia aporta calma y simbolismo, ya que estos peces están asociados con la perseverancia y la buena fortuna en la cultura china.



Además del salón principal, el monasterio alberga otras salas menores dedicadas a distintas figuras budistas, como Amitabha y Guanyin, que se distribuyen por el recinto. Estos espacios son más íntimos y están pensados para la oración y la meditación. En conjunto, el ascenso y el recorrido por el Monasterio de los Diez Mil Budas no solo constituyen una visita cultural, sino una experiencia progresiva en la que el camino, las esculturas y los edificios forman parte de un mismo relato espiritual.
Cementerio Po Fook Hill, tradición y memoria
El Cementerio Po Fook Hill se encuentra junto al famoso Monasterio de los Diez Mil Budas en el distrito de Sha Tin en Hong Kong, lo que convierte a este lugar en una parada sugerente para visitar antes o después de recorrer el complejo budista. La cercanía entre ambos espacios permite que quienes exploran la espiritualidad, la historia y la cultura local puedan enlazar fácilmente una visita cultural con un paseo por un lugar de recuerdo y respeto a los difuntos.


Este cementerio, también conocido como columbario Po Fook Hill, fue establecido a partir de 1990 sobre terrenos aprobados por el gobierno de Hong Kong y se ha convertido en uno de los mayores espacios de descanso final de la ciudad, albergando nichos para las cenizas de miles de personas. La disposición de sus jardines y monumentos sigue un estilo inspirado en los jardines de la dinastía Tang, ofreciendo un diseño cuidado y tranquilo que invita a la reflexión.
Más allá de ser un lugar para rendir homenaje a los ancestros, Po Fook Hill presenta elementos arquitectónicos y paisajísticos que lo hacen interesante para plantearnos su visita, como pagodas, estatuas budistas y amplias vistas de la zona de Sha Tin desde sus niveles más altos. La presencia de un funicular o ascensor inclinado dentro del columbario facilita el acceso y añade un toque inesperado a la experiencia, haciendo la visita accesible incluso para quienes no estén familiarizados con lugares funerarios. También encontramos escaleras mecánicas para facilitar el ascenso, pues el terreno donde se encuentra es una colina bastante prominente.


En el Cementerio Po Fook Hill la gente acude regularmente a hacer ofrendas y rendir homenaje a sus seres queridos, especialmente en fechas señaladas del calendario tradicional chino. Una de las más importantes es el Festival de Ching Ming o Día de la Limpieza de Tumbas, que suele celebrarse entre el 4 y el 6 de abril, cuando familias enteras visitan las columbarias y cementerios para limpiar nichos, barrer las áreas cercanas, encender varitas de incienso y colocar flores, así como ofrendas de comida y papel simbólico que representan dinero u otros bienes para los difuntos. Esta costumbre es una de las expresiones más destacadas de respeto y apego filial en la cultura china, y durante esos días los espacios como Po Fook Hill pueden recibir un número significativamente mayor de visitantes que comparten este acto de recuerdo y reverencia a sus antepasados.

Visitar Po Fook Hill junto al Monasterio de los Diez Mil Budas ofrece una visión amplia de cómo en Hong Kong se entrelazan la espiritualidad, las tradiciones budistas y el respeto por los antepasados. Mientras que el monasterio impresiona con sus miles de estatuas de Buda escalonadas por la colina, el cementerio complementa la visita con un espacio de serenidad y recuerdo que refleja la importancia del ciclo de la vida y la muerte en la cultura local.
Alrededores del Monasterio de los Diez Mil Budas
Los alrededores del Monasterio de los Diez Mil Budas, en el distrito de Sha Tin, ofrecen un entorno tranquilo y cargado de simbolismo que va más allá del propio templo. Muy cerca se encuentra el citado Cementerio Po Fook Hill. La proximidad entre ambos espacios permite comprender mejor la relación entre espiritualidad, memoria y respeto a los antepasados en la cultura china. A poca distancia también se localiza el Sha Tin Christian Cemetery, un cementerio de tradición cristiana mucho más sobrio, cuya presencia subraya la diversidad religiosa que convive en esta parte de Hong Kong. En las inmediaciones resulta igualmente interesante pasear por los barrios residenciales de Sha Tin y por las zonas verdes cercanas al río Shing Mun, que aportan un contraste sereno entre la vida cotidiana y los espacios de recogimiento.



Esta visita puede complementarse muy bien para cerrar el día desplazándose a la isla de Lantau y conocer el Tian Tan Buddha, una de las imágenes budistas más emblemáticas de Hong Kong. Tras una jornada marcada por templos, colinas y lugares de reflexión, ascender hasta esta gran estatua de bronce y contemplar el atardecer desde su plataforma refuerza la sensación de calma y profundidad espiritual. La combinación del Monasterio de los Diez Mil Budas, el entorno de Po Fook Hill y el Tian Tan Buddha ofrece una experiencia completa que conecta distintos espacios sagrados y permite apreciar la diversidad y coherencia del budismo en Hong Kong.





