
Palacio Gyeongbokgung, majestuoso legado real de Seúl
El Palacio Gyeonbokgung fue el palacio principal de la dinastía Joseon y, en la actualidad, sigue siendo uno de los símbolos históricos más importantes de Corea del Sur. Fue el primero y más importante de los llamados Cinco Grandes Palacios de Seúl, y durante siglos fue el centro político, administrativo y ceremonial del reino coreano. No es de extrañar, entonces, su nombre, pues puede traducirse como “Palacio Grandemente Bendecido por el Cielo” o “Palacio de la Gran Prosperidad”, nombre que fue elegido por el influyente erudito y político Jeong Do-jeon.
Tabla de contenidos
Información de interés
Cómo llegar
El Palacio Gyeongbokgung está en pleno centro de Seúl, esto nos da una idea de lo fácil que puede ser llegar hasta él.
La opción más sencilla y práctica es tomando el metro. Aconsejamos subir a la línea 3 y bajar en la estación Gyeongbokgung, saliendo por la salida 5, en pocos minutos estarás frente a la entrada principal.

También puedes utilizar la línea 5 y bajar en la estación Gwanghwamun, andar hacia la salida 2 y caminar unos 10 minutos.
Horarios y tarifa
El horario de apertura, durante todo el año, comienza a las 9:00 horas, el cierre dependerá del mes en el que vayamos, siendo a las 17:00 en los meses de noviembre a febrero, a las 18:00 en los meses de marzo a mayo y septiembre a octubre para, en los meses de junio a agosto, ser el cierre a las 18:30. Ten en cuenta que los martes suele estar cerrado.
En cuanto al precio de la entrada, es de 3.000 wones para adultos de entre 19 y 64 años, siendo gratis para: menores de 18, mayores de 65, personas que vistan un Hanbok y el último miércoles de cada mes (por el Día de la Cultura).
En el Palacio Gyeongbokgung puedes comprar o validar entradas principalmente en la entrada sur de Gwanghwamun Gate, que es la taquilla principal y acepta tanto efectivo como tarjeta. También hay acceso por la zona este junto al Museo Folclórico Nacional, donde normalmente se puede pagar con solo tarjeta en unos terminales digitales, aunque está más orientado a visitantes con entrada previa o grupos turísticos. Las entradas oeste (Yeongchumun) y norte (Sinmumun) funcionan sobre todo como accesos secundarios y suelen utilizarse más para entrar con ticket ya comprado, pases turísticos o acceso gratuito con hanbok, por lo que no siempre disponen de taquilla completa y es recomendable asumir pago únicamente con tarjeta o directamente llegar con la entrada comprada.
Consideraciones a tener en cuenta
Es posible disfrutar de visitas guiadas gratuitas (es decir, sin coste adicional) en español los viernes y sábados a las 10:00 y a las 15:00. Estos guiados duran aproximadamente entre una hora y hora y media y el aforo máximo está limitado a 30. No hace falta hacer reserva.
El recinto es enorme. Si eres de los que le gusta apreciar los detalles, quizás te convenga saber que le podrías dedicar unas 3 horas, son muchas estancias las que se pueden visitar y, además, hay un par de museos que pueden ser de tu interés.
En la zona de la puerta Gwanghwamun (la puerta principal) tiene lugar la ceremonia del cambio de guardia real, que se celebra dos veces al día, una a las 10:00 y otra a las 14:00 horas y tiene una duración de 20 minutos. Si entra dentro de tus posibilidades, merece la pena estar presente.

Como es normal en Corea del Sur, hay varias tiendas cercanas de alquiler del traje tradicional hanbok en los sitios donde la entrada resulta gratuita para quienes lo vistan y no podía ser de otra forma cerca del Palacio Gyeongbokgung.
Recorrido histórico
Para hablar del origen del Palacio Gyeonbokgung, hay que remontarse al año 1392, cuando el general Yi Seong-gye derrocó a la dinastía Goryeo y fundó la dinastía Joseon, convirtiéndose en el rey Taejo de Joseon.
Y, como solía suceder por aquel entonces, un nuevo rey traía consigo la necesidad de una nueva capital, una nueva estructura política y de una nueva legitimidad simbólica.

La capital se trasladó a Hanyang, la actual Seúl. En 1935 el rey Taejo ordenó construir Gyeongbokgung en una ubicación elegida con sumo cuidado teniendo en cuenta los principios geománticos coreanos: montañas al norte, protegiendo la parte trasera, en este caso recae en la montaña Bugaksan actuar como telón de fondo, y apertura hacia la ciudad al sur, estando la orientación basada en el equilibrio natural. Esta disposición seguía el modelo clásico confuciano de poder estatal.
Durante los siglos XV y XVI, el palacio fue el centro absoluto del poder coreano. En él tuvieron lugar coronaciones reales, ceremonias diplomáticas, reuniones ministeriales, rituales confucianos y decisiones militares, entre otros.

Pero para los coreanos, uno de los momentos más importantes ocurrió durante el reinado del Sejong “El Grande”. Y no fue otro que el desarrollo y la divulgación del que sería el precursor del Hangul, el actual alfabeto coreano, un sistema de escritura accesible para la gente del pueblo. Este hito convirtió a Gyeongbokgung, además, en un centro cultural.
En 1592 ocurrió uno de los episodios más traumáticos de la historia coreana: la invasión japonesa liderada por Toyotomi Hideyoshi. Es la conocida como la Guerra Imjin y ocasionó la total destrucción del palacio. Durante 270 años el Gyeongbokgung quedó abandonado, siendo otros los palacios utilizados por la corte: el Palacio Changdeokgung y el palacio Changgyeonggung.
No fue hasta 1865, durante el reinado de Gojong de Corea, cuando se comenzó con la reconstrucción del palacio. En tan solo dos años se llevó a cabo una reconstrucción de gran envergadura que comprendía la restauración de más de 300 edificios, miles de habitaciones, varios salones ceremoniales y la ampliación de jardines, así como la incorporación de edificios importantes como la Residencia Geoncheonggung y el Jibokjae Hall.

La enemistad entre Corea y Japón volvió a marcar un nuevo episodio en la historia del Palacio Gyeongbokgung: en 1895, agentes japoneses asesinaron dentro del palacio a la reina Myeongseong. Este evento marcó el aumento de la intervención japonesa en Corea como anticipo de la posterior colonización.
Durante la ocupación japonesa, muchas estructuras fueron demolidas deliberadamente, solo sobrevivió una pequeña parte del complejo original. Además, se levantó el edificio del Gobierno General de Japón justo frente al palacio, bloqueando visualmente su acceso principal, sin duda como símbolo de dominación.

Tras la independencia coreana, y especialmente desde los años 90, el antiguo edificio colonial fue demolido y comenzaron las reconstrucciones para intentar devolver al palacio su apariencia original. Como curiosidad, aún hoy en día se encuentra en proceso de restauración con el fin de recuperar su esplendor de antaño.
Componentes arquitectónicos de interés
Dentro del Palacio Gyeongbokgung, hay un recorrido recomendado, que es el que vamos a detallar a continuación. No cometas el error de simplemente visitar la entrada principal y marcharte demasiado pronto, hay muchos puntos que merecen la pena apreciar.
Puerta Gwanghwamun
Comenzaremos traspasando la Puerta Gwanghwamun, que es la puerta principal. Su nombre significa “Puerta de la luz Resplandeciente”, símbolo de la benevolencia y apertura del estado Joseon y es, sin duda, una de las partes más fotografiadas del palacio y de Corea del Sur en general. Erigida en 1395 como parte del diseño original, esta puerta, como podemos presuponer gracias al recorrido histórico que hemos añadido en la entrada, es una reconstrucción, pues sufrió numerosas destrucciones debido a invasiones y guerras, siendo la más reciente la ocupación japonesa. Su última gran reconstrucción tuvo lugar en 2010, realizada con los materiales empleados en su época, se le devolvió la estructura original que debió tener según estudios históricos.

Presenta un diseño tradicional coreano con pórtico de piedra y techo de tejas curvas en dos niveles. Lo primero que apreciaremos es que tiene tres pasajes, son las entradas separadas para el rey, los oficiales y el público. Por lo que, una de las funciones que cumplía era la de marcar la jerarquía dentro del espacio palaciego.
En la actualidad, la famosa ceremonia del cambio de guardia recrea ese protocolo histórico basándose en registros de la dinastía Joseon.

Como dato curioso, durante la invasión japonesa (1910-1945), la puerta fue desmontada y desplazada de su ubicación original. Aunque hoy en día vuelve a ocupar su lugar, con una orientación perfectamente alineada con el eje principal del palacio.
Esta puerta se puede cruzar de manera gratuita, pues será en el patio al que da acceso principal donde se adquieren las entradas en la taquilla que se encuentra a mano derecha.
Puerta Heungnyemun
La puerta Heungnyemun, o “Puerta de la exaltación de los ritos”, es por la que deberemos pasar para acceder a los espacios donde se desarrollaban los actos oficiales. Cumplía con la función de organizar la transición entre el exterior ceremonial y el núcleo político del palacio, es decir, era un punto de control donde los guardias tenían que verificar a toda persona que accedía a los recintos sagrados y administrativos del palacio.
El diseño del palacio Gyeongbokgung sigue un eje norte-sur muy preciso, pues en ese eje se alinean la Puerta Gwanghawamun (puerta principal), Heungnyemun (zona de transición), Puerta Geunjeongmun (da acceso al patio del trono) y el salón Geunjeongjeon (sala del trono).

En esta secuencia, Heungnyemun funcional como el segundo filtro. De modo que si la puerta principal representa la relación entre el Estado y el exterior, diseñada para impresionar desde la ciudad, Heungnyemun marcaba el inicio del espacio donde el protocolo comenzaba a intensificarse, regulando el flujo de personas hacia el interior.
Siguiendo los preceptos clásicos de la arquitectura Joseon: estructura de madera sobre base de piedra, tejados curvos con aleros amplios, simetría y tres accesos alineados, volviendo a ser el central el reservado para el rey.
Esta puerta tampoco se libró de los daños ocasionados, sobre todo, por la invasión japonesa del siglo XVI y la ocupación japonesa del siglo XX, por lo que estamos ante una restauración moderna basada en documentos históricos coreanos.
Puente Yeongjegyo
El puente Yeongjegyo se encuentra justo antes de la Puerta Geunjeongmun, que es la que da acceso al gran patio de la sala del trono. Por tanto, este puente marcaba el último paso antes de entrar en el núcleo de poder. De hecho, puede traducirse como “puente de paso trascendente”.
Los funcionarios que lo cruzaban sabían que, a partir de ese punto, el comportamiento debía ajustarse estrictamente al protocolo y a la jerarquía.
El puente atraviesa un canal llamado Geumcheon, que recorre el frente de los espacios más importantes del palacio. Este tipo de corriente de agua tenía varias funciones según la tradición arquitectónica coreana: protección simbólica frente a energías negativas, delimitación clara de espacios y elemento purificador antes de acceder al área central. Cumple el papel que realizaría el agua en muchos palacios de Asia oriental, actuar como frontera espiritual.
Uno de los elementos más interesantes del puente son las esculturas talladas en piedra que representan animales protectores y refuerzan la idea de protección del espacio real.
Relativamente sobrio, de líneas limpias y funcionales construido en piedra, se encuentra totalmente integrado con el entorno natural. Es más, la mayoría de los visitantes lo atraviesan sin detenerse mucho, casi sin darse cuenta. Pero hay que tener muy en cuenta que, en la arquitectura Joseon, los elementos más simbólicos no siempre eran los más ornamentados, a veces la importancia radicaba en la posición que ocupaban dentro del conjunto.
Puerta Geunjeongmun
Siguiendo el eje marcado por la puerta principal, el siguiente punto a atravesar sería la Puerta Geunjeongmun, pasar por ella es adentrarse en el verdadero corazón político del reino. Esta puerta no era simplemente un acceso más, sino un filtro ceremonial clave dentro de la logística espacial del palacio.
Su nombre se traduce como “Puerta para gobernar con diligencia”, esto nos hace ver que atravesarla es entrar en el espacio donde el gobierno debía ejercerse con disciplina moral.
Una vez pasamos por ella, se accede al gran patio que conduce a Geunjeongjeon Hall o la sala del trono. Frente a Geungeongmun hay unas losas, las llamadas piedras de rango, que marcaban exactamente dónde debía colocarse cada funcionario durante las audiencias, lo que convertía el patio en una representación visual del orden estatal.
Arquitectónicamente nos volvemos a encontrar con los elementos de las puertas anteriores: base de piedra elevada, estructura de madera, diseño simétrico y tres accesos. Para poder cruzar, tenía que llevarse a cabo un protocolo bastante ritualizado: los funcionarios debían posicionarse antes de que el rey apareciera, el silencio y la postura corporal eran obligatorios y los movimientos estaban regulados por protocolo.
Se logró conservar parte de su estructura de la restauración acontecida en el siglo XIX, es decir, fue una de las pocas estructuras que no fue totalmente destruida durante la ocupación japonesa del siglo XX.
Geunjeongjeon Hall
Atravesando el gran patio, nos dirigiremos hacia el espacio donde se materializaba el poder real, estamos hablando de Geunjeongjeon Hall o salón del trono, es decir, el núcleo político y ceremonial del Palacio Gyeongbokgung. Aquí el rey ejercía su autoridad de forma visible y ritualizada.

Geunjeongjeon se puede interpretar como “salón para gobernar con diligencia y responsabilidad”. En el pensamiento confuciano, el cual guiaba la dinastía Joseon, el rey debía gobernar con disciplina moral y compromiso con el bienestar del reino. Es en este edificio donde el ideal se hacía visible.
Situado en el punto más importante del eje central del palacio, obviamente no es ninguna casualidad. Todo está alineado para conducir al visitante hacia este punto, donde se concentraba el poder real.
Uno de sus elementos más llamativos es su base de piedra elevada, con el fin de separar físicamente al rey del resto, reforzando su posición jerárquica, simbolizando autoridad y distancia. Con estructura de madera al estilo tradicional, con el tejado curvo con decoración dancheong (colores tradicionales) como el resto de las estructuras, así como robustas columnas. En su interior nos podemos encontrar el trono real, decorado con símbolos como dragones y motivos celestiales, propios de la representación del poder del monarca.

Escenario de los actos más importantes del reino tales como coronaciones, audiencias oficiales, recepción de enviados extranjeros, proclamaciones reales y ceremonias estatales. Estas ceremonias seguían unos protocolos extremadamente estrictos.
Estamos, sin duda, ante el edificio más importante del recorrido. Restaurado con especial cuidado debido a su importancia representativa, es un espacio cargado de simbolismo que representa varias ideas clave: organización jerárquica, centralidad del rey, conexión entre el cielo y la tierra (el monarca era visto como intermediario entre ambos) y visibilidad del poder.
Pabellón Gyeonghoeru
Si nos desviásemos hacia la izquierda desde el salón del trono, acabaríamos en un pabellón que parece flotar sobre un estanque artificial, estamos hablando del pabellón Gyeonghoeru, cuya belleza visual te dejará impactado.
Pero más allá de su estética, estamos ante un edificio clave para la diplomacia y las ceremonias de alto nivel durante la dinastía Joseon. Su nombre se interpreta como “pabellón de reuniones de honor”, lo que transmite perfectamente su función, ser el lugar donde se celebraban reuniones importantes en un ambiente de respete y solemnidad.

Construido sobre una gran plataforma sostenida por columnas de piedra que emergen del agua, dentro de un lago artificial, es el rasgo más distintivo de Gyeonghoeru. Este diseño responde a la tradición coreana de crear un entorno aislado y refinado integrando naturaleza y arquitectura. El agua no es solo decorativa, pues viene a representar la pureza, el equilibrio y la armonía.
No era un espacio administrativo, aquí el rey no gobernaba directamente, sino que representaba el poder del reino ante otros. Es decir, era donde Corea proyectaba su poder hacia el exterior.
Salón Sajeongjeon
Si en lugar de ir hacia la derecha, continuáramos caminando en línea recta al salir del salón del trono, nos acabaríamos topando con el salón Sajeongjeon, lugar donde el rey trabajaba en el día a día, lejos de las ceremonias formales.
Su nombre puede traducirse como “pensar antes de gobernar”. Pues, según el pensamiento confuciano, un buen gobierno nace de la reflexión. Podríamos decir que este espacio está más asociado al ejercicio intelectual del poder.
Su ubicación, por detrás del Geunjeongjeon Hall no es casual, como ya podemos deducir. Se sigue una lógica clara: por delante, se realizan las ceremonias públicas, en el centro (salón del trono) se encuentra la representación del poder y detrás (Sajeongjeon) es donde se realiza la toma de decisiones.
A diferencia de los grandes salones o pabellones ceremoniales, Sajeongjeon presenta una arquitectura más sobria enmarcada dentro de la estética Joseon: menor escala que el salón del trono con una disposición más cerrada y espacios adaptados a reuniones. No estaba diseñada para impresionar, sino para trabajar.
Como dato curioso, fue aquí donde Sejong el Grande desarrolló el sistema de escritura coreano, el Hangul.
Gangnyeongjeon
Por detrás del salón Sajeongjeon, en la zona más interna del palacio, nos encontramos con la residencia del monarca. Gangnyeongjeon refleja los principios de la arquitectura residencial coreana tradicional: estructura de madera, distribución horizontal, espacios abiertos pero protegidos y el uso del sistema de calefacción ondol (sistema que permitía calentar las habitaciones desde el suelo).

El edificio está organizado en varias salas conectadas, adaptadas a las diferentes funciones de la vida diaria.
A pesar de ser el espacio más íntimo del rey, incluso aquí existían normas de comportamiento, el acceso estaba regulado y la etiqueta seguía presente. Incluso en su propio espacio, la vida del rey estaba completamente estructurada.
Gyotaejeon
Justo por detrás de la residencia del rey, se encuentra Gyotaejeon, la residencia de la reina. El acceso a esta área estaba altamente restringido, especialmente para hombres que no pertenecieran a la familia real.
No era simplemente el lugar donde vivía la reina, sino que era el centro de la vida femenina dentro del palacio. Aquí se desarrollaban las actividades cotidianas de la reina, la gestión del personal femenino y una serie de rituales asociados a la familia real.
Jardín Amisan
Detrás de Gyotaejeon se encuentra uno de los rincones más únicos del palacio: Amisan, un pequeño jardín artificial.

Este espacio destaca por sus chimeneas decoradas, consideradas una de las joyas artísticas del palacio. Más allá de su función práctica (ventilación del sistema ondol), también reflejan el refinamiento estético asociado a la vida de la reina, con sus patrones florales, símbolos de longevidad y otros elementos decorativos tradicionales.
Heumgyeonggak y Hamwonjeon
Entre el pabellón Gyenghoeru y las residencias privadas de los monarcas, hay dos salones que formaban parte del funcionamiento interno del palacio.
El salón Heumgyeonggak o “pabellón para admirar respetuosamente los cielos”, era el observatorio astronómico personal del rey. Hay que tener en cuenta que la astronomía tenía un papel fundamental para la creación de calendarios precisos, imprescindible para la agricultura, que era en torno a la cual giraba la sociedad de la época. Unas cosechas abundantes eran síntoma de un reino bien alimentado.

En cuanto al salón Hamwonjeon o “salón que contiene el origen primordial” servía como templo budista para el rey y la familia real. Curiosamente la dinastía Joseon adoptó el neoconfucianismo, suprimiendo de la vida pública el budismo. Pero muchos miembros de la famila real mantuvieron su fe budista en privado.
Salón Jagyeongjeon
Dentro del palacio Gyeongbokgung, la reina viuda o reina madre también tenía su propia residencia, el salón Jagyeongjeon o “salón de la celebración del afecto maternal”, uno de los espacios más elegantes y simbólicos del recinto. Como corresponde a esta figura influyente dentro de la corte Joseon, pues podía tener un papel relevante en las decisiones políticas, además de intervenir en los asuntos internos de la corte.

Construida durante la gran reconstrucción del siglo XIX, no formaba parte de las edificaciones originales. Y aunque el edificio refleja sofisticación y funcionalidad, donde realmente destaca es en los detalles, con símbolos asociados a la salud, prosperidad y longevidad. Los podemos encontrar en las chimeneas decorativas propias del sistema ondol.
Pabellón Hyangwonjeong
El pabellón Hyangwonjeong, a diferencia de los grandes salones donde se ejercía o se representaba el poder, este pabellón está asociado al descanso, la contemplación y el equilibrio personal del monarca.

Es otra de las estructuras que se construyeron durante la gran renovación del palacio del siglo XIX y que no formaba parte del conjunto original. Introduce espacios más orientados al disfrute y al retiro, propios de las nuevas sensibilidades dentro de la corte.
Su nombre puede interpretarse como “fragancia que se extiende”, expresión asociada a la virtud: algo que no necesita imponerse para ser precibido.

Además de su forma hexagonal, destaca por su ubicación. Construido sobre una pequeña isla artificial dentro de un estanque, para acceder a él hay que cruzar el puente Chwihyanggyo. El motivo de ello era crear un espacio aislado del resto del palacio, reforzando la sensación de retiro, al mismo tiempo que integra arquitectura y naturaleza.
Geoncheonggung
Detrás del pabellón Hyangwonjeong se encuentra una residencia real construida en el siglo XIX, nueva incorporación construida por orden del rey Gojong para él y su esposa, la reina Myeongseong.
Era un intento de crear un espacio más íntimo y separado del rígido protocolo palaciego. Es más, su arquitectura no sigue los estándares de la estética Joseon, sino que sigue el estilo de las yangban o casas de la aristocracia.

Desafortunadamente, también está ligado a un acontecimiento que marcó la historia del Corea: el asesinato de la reina Myeongseong a mano de agentes japoneses. Este evento, como ya adelantamos cuando hablamos de la historia del palacio Gyeonbokgung, tuvo enormes consecuencias: aumentó la influencia japonesa en Corea y debilitó el poder de la monarquía.
Jibokjae
Cerca de Geoncheonggung podemos encontrar uno de los edificios más singulares del Palacio Gyeonbokgung que, a diferencia del resto, presenta una fuerte influencia china, tanto en su arquitectura como en los elementos decorativos empleados. Nos referimos al Jibonkjae o “sala para la colección de jade”, siendo jade una metáfora para referirse a la sabiduría. Estamos pues, ante el pabellón dedicado al conocimiento y al estudio, funcionaba, por tanto, como biblioteca real.

La comentada estética china es un reflejo de las conexiones culturales, especialmente con la dinastía Qing. Refleja un periodo de cambio en Corea.
Puerta Sinmumun
Situado en el extremo opuesto de la puerta principal, nos encontramos con la puerta Sinmumun, la gran puerta norte, ubicada justo frente a la montaña Bugaksan.
Esta puerta no estaba pensada para ceremonias públicas, sus funciones eran más discretas: acceso directo para el personal interno, conexión con zonas exteriores menos formales y posible uso estratégico o logístico. No busca, por tanto, impresionar, por lo que su arquitectura es más contenida que la que pueda verse en la puerta principal o Gwanghwamun.
En la actualidad esta puerta conecta el palacio con el recinto de Cheongwadae, lo que es conocido internacionalmente como la Casa Azul, es decir, la residencia presidencial.
Taewonjeon
En la esquina del muro donde se encuentra la puerta Sinmumun hay una serie de edificios conocidos como Taewonjeon, que se traduce como “salón del gran origen”. La función era poder realizar ceremonias en honor a miembros fallecidos de la familia real. Estos rituales incluían ofrendas de alimentos, ceremonias formales, invocaciones simbólicas y actos de respeto y memoria.
A diferencia de otros santuarios dedicados al culto ancestral, como pueda ser el caso del Jongmyo Shrine, la función de Taewonjeon era más inmediata debido a que estaba dentro del palacio y se utilizaba para rituales más cercanos y específicos. De estética sencilla en comparación con otros pabellones, esta sobriedad intencionada estaba enmarcada dentro del contexto confuciano en el que estos acontecimientos debían realizarse en un entorno respetuoso y sin distracciones.
Museos dentro de Gyeongbokgung
Dentro de los terrosnos del Palacio Gyeongbokgung, además de las estructuras históricas de las que ya hemos hablado, también podemos encontrarnos con dos museos clave que permiten entender cómo era la vida cotidiana, tanto del rey como del pueblo. Son el complemento perfecto para seguir profundizando en la historia del palacio.
Museo de los Palacios Nacionales de Corea
Nada más entrar por la puerta Gwanghwamun, situado justo a la derecha, nos encontramos con el Museo de los Palacios Nacionales de Corea. Es de entrada gratuita, y al estar en el mismo patio en el que se adquieren las entradas para el palacio, no será necesario pagar el ticket del palacio para acceder.

Este museo está centrado en la vida y el sistema de la monarquía Joseon. En él podemos encontrar objetos personales de los reyes, documentos oficiales y sellos reales, así como reliquias ceremoniales, vestimenta de la corte, tronos, mobiliario y objetos de palacio.
Lo que quizás pueda resultar más llamativo es que incluye recreaciones de ceremonias reales, rituales de Estado y de la vida en la corte en general.
Museo Nacional Folclórico de Corea
Situado dentro del recinto del Palacio Gyeongbokgung, cerca del pabellón Hyangwonjeong y de Geoncheonggung, se encuentra el Museo Nacional Folclórico de Corea. Aunque normalmente se visita como parte del recorrido del palacio y se accede a él con la entrada de Gyeongbokgung, el museo también dispone de acceso gratuito independiente desde el exterior.


En esta ocasión, a diferencia del anterior, este museo se centra en la vida cotidiana del pueblo coreano. Nos muestra cómo eran las viviendas tradicionales, la vida rural, costumbres familiares, festividades y rituales y objetos del día a día. Para ello se emplean recreaciones, dioramas y exposiciones interactivas.
La importancia de este museo radica en que nos aporta un contexto social. Nos hace entender cómo vivía la gente fuera del palacio, contrastando con el lujo y poder del resto de las edificaciones.
Alrededores del Palacio Gyeongbokgung
Cerca del Palacio Gyeongbokgung hay varios lugares de interés que te permitirán seguir conociendo Seúl y será fácil combinarlos con tu visita al palacio. A continuación, te vamos a dar algunas opciones para que puedas elegir las que más te llamen la atención. Hemos intentado que sean zonas a las que se pueda acceder fácilmente a pie, de manera que seas capaz de armar tu propio itinerario sin tener que depender de otros medios de transporte si no quieres.



Plaza Gwanghwamun: situada justo frente a la entrada principal del palacio. Perfecto para ver incluso antes de entrar al palacio. Lo que no te puedes perder: las dos estatuas dedicadas a figuras célebres de Corea. Por un lado, está el rey Sejong el Grande, y por el otro nos encontramos con el general Yi Sun-sin, personaje clave contra la invasión japonesa de la Guerra de Imjin.
Insadong: histórico barrio situado en Jongno-gu, a corta distancia del Palacio Gyeongbokgung. Célebre por sus casas de té y restaurantes tradicionales, así como por ser el núcleo de arte coreano con galerías y talleres de artesanía. Es un lugar perfecto para adquirir recuerdos de Corea del Sur.
Bukchon Hanok Village: a unos 10-15 minutos caminando desde el palacio nos toparemos con este barrio tradicional con casas hanok. Sus fotogénicas calles estrechas y las vistas que desde ahí se tienen del skyline de Seúl harán que merezca la pena el paseo.
Cheongguecheon Stream: arroyo urbano restaurado de unos 11 kilómetros que atraviesa el centro de Seúl. Combina naturaleza, historia y diseño contemporáneo. Como curiosidad, este río se encontraba debajo de una autopista y hoy se ha convertido en un oasis para vecinos y turistas.
Changdeokgung Palace: a unos 20 minutos andando, nos encontramos con este palacio, uno de los cinco grandes palacios construidos durante la dinastía Joseon en Seúl y que forma parte del patrimonio de la UNESCO. Famoso por su jardín secreto, su diseño está más integrado con la naturaleza.
El Palacio Gyeongbokgung ha pasado por momentos de esplendor, situaciones trágicas y por invasiones japonesas. Ha sido destruido hasta la ruina para, nuevamente, ser reconstruido. Esto, más que nada, nos narra su importancia histórica y la resiliencia del pueblo coreano.






Increible experiencia, les recomiendo rentar un traje tipico, te da pase libre y sin filas a donde quieras, ademas de que aprecian ese gesto
Efectivamente, había cantidad de turistas con el hanbok. Un lugar ideal para hacerse fotos con el traje típico y encima aprovechar la gratuidad de llevarlo.
Saludos.