
Templo Bongeunsa, legado budista y calma urbana en Seúl
El Templo de Bongeunsa en Seúl se alza entre rascacielos, neones y centros comerciales del bullicioso y vibrante distrito de Gangnan, pero en este rincón, el tiempo parece detenerse, el ruido del tráfico se diluye y nos invade la calma. Gangnan es sinónimo de ritmo, lujo y modernidad, y este templo viene a ser un oasis de tranquilidad tan necesario entre tanto brillo y tiendas futuristas. En el Templo Bongeunsa, historia y espiritualidad van de la mano, caminar entre sus pabellones y pagodas de madera nos sumerge en un pequeño viaje en el tiempo. Aquí todo invita a la contemplación y a respirar, desde la majestuosa estatua del Buda Maitreya a los vivos colores del “dancheong” (pintura tradicional coreana), el sonido de las campanas y los sutras recitados por los monjes hasta el amanecer. A continuación, te contamos todo lo necesario para que disfrutes de este recorrido por este conocido templo en la capital de Corea del Sur.
Tabla de contenidos
Información de interés
Para llegar al Templo Bongeunsa, en pleno corazón de Gangnan, lo más recomendable es usar el metro. El transporte público en Corea del Sur es muy eficiente y, al ser este uno de los distritos más importantes de Seúl, está muy bien conectado. De hecho, hay tres paradas de metro que puedes tomar para llegar al templo, las ordenaremos desde la más cercana a la que está un poco más lejos:
- Línea 9: hay que bajar en Bongeunsa Station, usar la salida 1 y en un par de minutos ya habrás llegado a tu destino.
- Línea 2: hay que parar en Samseong Station, tomar la salida 4 o 6 y, en menos de 10 minutos, estarás en el templo.
- Línea 7: en esta ocasión, tendrás que bajar en Cheongdam Station, usar la salida 2 y llegarías en poco más de 10 minutos.
En cuanto a su horario y tarifa, a 2025, son los siguientes:
- Horario: desde las 5:00 de la mañana hasta las 10:00 de la noche.
- Tarifa: gratis (no hay excusas para no ir), salvo los programas “Temple Life” y “Templestay” de los que hablaremos más adelante.
El tiempo que se le debería dedicar depende del tipo de visita que quieras realizar:
- Si lo que quieres es hacer un recorrido por los principales pabellones y visitar la gran estatua del Buda Maitreya, 1 hora es tiempo suficiente.
- Pero si te interesa la arquitectura y quieres apreciar mejor los detalles o te interesa la espiritualidad budista, lo ideal sería dedicarle alrededor de 2 horas.
Aunque, ya que te has desplazado hasta aquí, lo mejor sería dedicarle una mañana o una tarde, al menos, para combinar el templo con los puntos turísticos de alrededor.
Origen del Templo Bongeunsa
El Templo Bongeunsa fue fundado en 794 d.C. (durante el reinado del rey Wonseong de Silla) por el monje Yeonhoe Guksa, importante maestro budista de la escuela Seon (Zen) de la época. En aquellos tiempos, el budismo tenía una fuerte influencia apoyada por el estado, y la fundación de este templo en la capital, o próxima a ella, fue una forma de institucionalizar el budismo Seon bajo la protección del estado.


No comenzó llamándose Bongeunsa, su nombre original era Gyeonseongsa y era un templo relativamente modesto, aunque con gran importancia espiritual. Tampoco su ubicación coincide con la actual, pues se le sitúa al este de Seúl, en las laderas del monte Sudo-san.
Ninguna estructura actual pertenece al Bongeunsa original del siglo VIII, los edificios eran de madera y arcilla, materiales muy vulnerables al tiempo, a incendios y a guerras, además, el templo se deterioró durante la dinastía Goryeo (918—1392) por abandono. Pero sí subsisten elementos históricos valiosos de épocas posteriores, especialmente de la dinastía Joseon (1392-1897).
Recorrido histórico hasta la actualidad
Ya sabemos el origen del templo, pero de aquella época no conserva ni el nombre, ni la ubicación ni ninguna de las estructuras. Entonces, ¿cómo ha llegado a nuestra época? A continuación, haremos un breve recorrido histórico que nos ayudará a comprender con mayor profundidad, y a apreciar, los distintos componentes arquitectónicos que conforman el Templo Bongeunsa.
Después del declive sufrido en la dinastía Goryeo, pasó por una gran reconstrucción llevada a cabo por la reina consorte Jeonghyeon (viuda del rey Seongjong, fue su tercera esposa) durante la dinastía Joseon (1392-1897), en 1498. Fue la reina quien ordenó su reconstrucción y traslado a una ubicación más cercana a la actual en Gangnam, el fin era que fuera el templo principal ligado al mausoleo de Seongjong. Es por ello que se decidió por cambiar su nombre al actual Bongeunsa, que se traduce como Templo de la Gracia Ofrecida, como símbolo del deber de la corte de cuidar el mausoleo real y con la gratitud hacia la monarquía pasada.


Esta reconstrucción, bajo el reinado de Yeonsangun, hijo mayor de Seongjong, consistió en la construcción de nuevas estructuras, la ampliación de las dimensiones del templo original, así como de su papel institucional.
Aunque su auténtico período dorado comenzó a mediados del siglo XVI, durante el reinado del rey Myeongjong, gracias a su madre, la Reina Munjeong. El budismo sufrió una represión política y social que conllevó el cierre de muchos templos, sin embargo, la reina fue una ferviente budista y utilizó su influencia política para revivir el budismo, restaurar templos y patrocinar ceremonias religiosas. Bongeunsa fue designado sede principal de la orden Seon en la capital y se realizaron grandes reconstrucciones de los pabellones principales y se estableció un sistema de educación monástica. Se convirtió en el templo más importante de la capital y, aunque tras la muerte de la Reina Munjeong, disminuyó el apoyo estatal al budismo nuevamente, Bongeunsa se mantuvo como uno de los templos más prestigiosos del país gracias, en parte, a su localización estratégica en la capital, cuya ubicación había cambiado a la actual en 1562.
La mayoría de las edificaciones y pabellones se basan en esas renovaciones (aunque con restauraciones posteriores), lo que permite imaginar cómo era su diseño histórico y disposición general.
Uno de los eventos más destructivos que sufrió el templo fue el incendio de 1939, que arrasó con la mayoría de los edificios principales del templo, incluido el salón principal Daeungjeon, las puertas y la mayoría de los pabellones no dejaron atrás más que cenizas. Se conservaron, en parte o en copia fiel posterior, el Panjeon, donde se guardan los sutras tallados en madera, estas planchas componen las piezas más antiguas conservadas en el templo, aunque el contenido que reproducen se remonta a textos de épocas mucho más antiguas.
También sufrió pérdidas durante la invasión japonesa (1910-1945) y la Guerra de Corea, aunque no al nivel destructivo del incendio. Durante los años que duró la guerra (1950-1953) muchas estructuras, ya debilitadas por culpa del incendio, sufrieron destrucción o abandono.

En las décadas posteriores al incendio y la guerra, Bongeunsa ha sido el foco de reconstrucciones en varios momentos y de intensos estudios sobre qué partes rehacer de la misma manera y qué modificaciones introducir para mejorar la durabilidad, acústica, visibilidad de la estatua del Buda y el transito de visitantes, todo ello teniendo en cuenta, además, que tuviera una proporción visual con los edificios modernos de alrededor.
Es cierto que Bongeunsa no conserva los edificios de su origen, ni nombre ni ubicación, pero lo que sí se ha conservado a lo largo de sus más de 1.200 años de historia es la continuidad simbólica, ritual y arquitectónica. Su función espiritual y su relación con la ciudad ha sobrevivido, su misma esencia, aunque la madera original con la que se construyó no sea más que un recuerdo de épocas pasadas.
Componentes arquitectónicos de interés
En el recorrido por el Templo Bongeunsa, nos encontramos con gran variedad de elementos arquitectónicos, ya sean puertas, pabellones o estatuas. En esta guía pretendemos explicarte, con todo lujo de detalles, su ubicación, arquitectura y elementos constructivos y decorativos que tienes que observar en tu visita, así como su simbolismo y algo de historia. Lo vemos necesario porque el Templo Bongeunsa tiene ciertos elementos característicos y construcciones que no se encuentran en otros templos budistas coreanos, lo que le aporta un valor único al complejo.

Las estructuras que conforman el Templo Bongeunsa siguen el estilo Joseon tardío, por lo que podemos apreciar en las edificaciones los siguientes elementos en común:
- Las construcciones son de madera
- Los tejados se componen de tejas de cerámica tradicionales (giwa) con aleros curvados.
- El techo se apoya sobre un intrincado sistema de gongpo, que vienen a seguir la carpintería tradicional de ménsulas que encajan sin clavos (o sin apenas clavos).
- La superficie de vigas y aleros está cubierta por dancheong, las pinturas policromas tradicionales.
En la descripción de las diferentes estructuras y estatuas, seguiremos el orden recomendado para este tipo de templos budistas coreanos.
Puerta Iljumun
Hoy en día, la Puerta Iljumun es la primera puerta que se cruza al entrar al templo Bongeunsa. Y es lo habitual de los templos budistas coreanos. Pero esto no siempre fue así, de hecho, su posición actual es muy reciente, cuando a finales de 2020, tras un proyecto de restauración, fue reinstalada en su posición original frente a la calle, recuperando su papel ceremonial y simbólico como primera puerta de entrada, y para llevarlo a cabo incluso fue necesaria una ceremonia de reinstalación llevada a cabo por monjes y fieles, una especie de “renacimiento” como portal espiritual del templo.

La Puerta Iljumun se traduce como “Puerta del pilar único” debido a que, vista de lado, parece apoyada en una sola columna, es un recurso visual que expresa unidad y la no dualidad. Simbólicamente, marca la separación entre lo profano y lo sagrado. Cruzar la Iljumun es el primer gesto ritual al visitar el Templo Bongeunsa, dejar atrás los rascacielos y tráfico de Gangnam y sumergirse en la contemplación del templo. Es una de las experiencias más destacadas porque, verdaderamente el ruido se diluye tras pasar Iljumun.
Tiene una estructura sencilla conformada por dos pilares de madera y otras cuatro columnas de mucho menor grosor como apoyo para soportar el tejado (descansan sobre bases de piedra para evitar la humedad) y un dintel prominente. Vista de lado se puede apreciar cómo parece que se apoya en una sola columna. Este rasgo estético busca evocar que solamente hay una vía única hacia la iluminación, una mente sin dualidades.
Pasando por esta puerta, pequeña en comparación con el resto de edificaciones del complejo, a mano derecha hay una tienda con artículos budistas y, a la izquierda, el parking del templo.
Puerta Jinyeomun
Jinyeomun viene a significar “la realidad tal cual es”, sin conceptualizaciones. Es un término central en el Dharma (las enseñanzas de Buda) y la práctica del budismo Seon, que enfatiza el ver la verdad directamente. Funciona como la segunda barrera ritual que profundiza en la purificación iniciada al cruzar la Iljumun, una preparación para que el visitante deje atrás sus apegos y cargas mundanas y se adentre con la mente dispuesta a recibir las enseñanzas budistas, para recorrer el camino hacia la iluminación.

Aunque ese simbolismo tendría mayor calado si la puerta no estuviera tan llena de carteles que distraen un poco de su función principal.
La estructura de la Jinyeomun de Bongeunsa, son su imponente pórtico, además de representar ese límite ritual, nos marca la importancia que tuvo en épocas pasadas, pues recordemos que el Templo Bongeunsa tuvo función de templo para la realeza. Es una puerta de madera con tres vanos o zonas de acceso sostenida por robustas columnas sobre bases de piedra. Sigue el estilo Joseon tardío que se aprecia en el tejado a dos aguas, cubierto con tejas tradicionales de cerámica, que se curva suavemente hacia arriba en las esquinas. El intrincado sistema de la carpintería tradicional sin clavos entre columna y tejado, al estar ricamente labrado, refuerza aún más el carácter noble del templo y su vinculación con la familia real.
El dancheong (colorida pintura tradicional coreana) está presente en la superficie de vigas y aleros, no solo como elemento decorativo, si no que sus colores representan los cinco elementos del cosmos y protegen espiritualmente la estructura. Si nos fijamos, los motivos que predominan son las flores de loto, nubes y dragones en representación de la pureza, el ascenso y la sabiduría.
Las estatuas de los Cuatro Reyes Celestiales (Sacheonwang), los protectores de las enseñanzas de Buda y guardianes de los cuatro puntos cardinales del Monte Sumeru (eje del universo según la cosmología budista), se encuentran en su interior nada más cruzar su umbral. Son representados como guerreros imponentes con sus ornamentadas armaduras, coronas y armas. Su misión es clara: proteger el Dharma y mantener la armonía entre el mundo humano y el espiritual.
Destaca su ubicación en el Bongeunsa pues, normalmente, estas estatuas están asociadas a una puerta llamada Sacheonwangmun (Puerta de los Cuatro Reyes Celestiales), de modo que esa función protectora la cumple el entorno de la Puerta Jinyeomun.
Las estatuas Sacheonwang del Templo Bongeunsa son relativamente modernas, obra de reconstrucciones y restauraciones del siglo XX, pero siguen los modelos escultóricos tradicionales del periodo Joseon.
- Hechas de madera policromada con dancheong y capas de pan de oro para los detalles de las coronas y armas.
- Con una altura de 2,5 metros cada una, son imponentes, pero sin ser abrumadoramente colosales.
- Según estén asociados a una dirección, adoptan distintas posturas y elementos en representación alegórica de alguna virtud.
Rey del este: está a la derecha tras entrar. Se le diferencia porque sostiene un biwa (parecido al laúd) y representa la armonía de Dharma, su música es la vibración que mantiene el equilibrio del cosmos.
Rey del norte: en el lado derecho, sostiene una especie de lanza y es el rey de la riqueza y protector del Dharma. Representa generosidad, estabilidad y prosperidad espiritual.
Rey del oeste: está a la izquierda, este rey sostiene una serpiente que simboliza la visión penetrante (“el ojo que todo lo ve”) protegiendo de las influencias negativas.
Rey del sur: situado a la izquierda, porta una espada desenvainada que lo representa como el protector del crecimiento espiritual cuya arma corta la ignorancia y destruye todo aquello que impide la comprensión del Dharma.
- Expresiones intensas y penetrantes, siempre vigilantes y con energía protectora, aunque su ferocidad no es tan excesiva como pueda ser común en templos chinos o japoneses.
Tras cruzar esta puerta, nos encontramos en un patio que nos conduce directamente hacia el Salón Beopwangru o Salón de Dharma si continuamos en línea recta. A la derecha, podemos observar una seria de monumentos y estupas de piedra de diversas formas, este conjunto conforma el cementerio conmemorativo del Bongeunsa dedicado a monjes eminentes que dirigieron o renovaron el templo a lo largo de su historia.
Si miramos a la izquierda, nos toparemos con un muro escalonado que tiene una puerta por la que pasar a la casa de té y también para ver la estatua de Yeonji Gwanseum, aunque lo normal es dejar esta parte para el camino de regreso.
Siguiendo el orden lógico y recomendado, ahora toca hablar del Salón Beopwangru.
Salón Beopwangru (Salón del Rey del Dharma)
El término Beopwan combina Dharma y rey, por lo que evoca al Buda como soberano del Dharma, es decir, la autoridad última de enseñanza.
Beopwangru es el gran salón/pabellón polivalente del complejo de Bongeunsa ya que, en la actualidad, funciona como espacio de grandes asambleas, ceremonias multitudinarias y actividades comunitarias cuando el salón principal (el Daeungjeon) se queda pequeño. Podríamos decir que es el lugar utilizado para actos litúrgicos, predicaciones, conferencias y programas de templestay cuando se requiere de un mayor espacio.
A finales de la década de 1990, el antiguo Beopwangru y la puerta de Jinyeomun fueron demolidos y, en su lugar, se construyeron nuevas edificaciones como plan de modernización y reorganización del recinto. Es por eso que, hoy en día, apreciamos un pabellón amplio que tiene una concepción técnica pero que sigue las pautas marcadas por la arquitectura del resto del templo (de madera, tejas de cerámica, gongpo y dancheong).

El Beopwangru tiene una amplia entrada, lo que permite que entre mucha luz, y está sobre una plataforma elevada. Sirve de antesala al Daeungjeon pues, al pasar por debajo o por su plataforma, se accede al patio principal. Como en la gran mayoría de las restauraciones modernas, tanto la cimentación como las bases de columnas son de piedra para proteger la madera de la humedad. Y las vigas, aleros y cornisas están policromadas con motivos florales y geométricos.
A diferencia del Daeungjeon, que alberga una imagen fija de culto, Beopwangru es más un espacio funcional y por eso su decoración y mobiliario se adaptan a diferentes usos. Hay espacio para asientos, altares móviles y, en ocasiones, pinturas didácticas alusivas al Palsang (las ocho escenas de la vida del Buda) o a imágenes protectoras para su uso como sala de audiencias.
Al salir por la parte trasera del Beopwangru, nos encontraremos en el patio principal, el cual tiene en su centro una pagoda de piedra de tres pisos que alberga una reliquia de Buda. Justo detrás de esta pagoda, se encuentra el Salón Daewoongjeon o salón principal, a la derecha se encuentra el Salón Seonbuldang y a la derecha del Daewoongjeon (recordemos que estamos mirando hacia el norte, tras salir por la parte trasera del Beopwangru) y por detrás del Seonbuldang, nos encontramos con el salón Jijangjeon.
Nuestra sugerencia de recorrido a seguir sería empezar por el Daewoongjeon, continuar con el salón Seonbuldang y llegar al Jijangjeon. Para después continuar el camino por las visitas de unos pequeños salones cuya senda se sitúa a entre el Daewoongjeon y el Jijangjeon.
Salón Daewoongjeon (Salón principal)
El Salón Daewoongjeon (también se puede ver escrito como Daeungjeon) se traduce como “Salón del Gran Héroe). Es el salón principal del templo Bongeunsa, dedicado al Buda Shakyamuni, el “Gran Héroe que venció las pasiones”. Como inciso, vemos preciso añadir que Buda Shakyamuni y Buda Gautama son la misma persona, Gautama fue quien fundó el budismo y nació en el clan Shakya; tras alcanzar la iluminación, se le dio el título de “Shakyamuni” que se traduce como sabio del clan Shakya. Por eso decimos que está dedicado al Buda Shakyamuni.
El Daewoongjeon está situado en el eje central del complejo, inmediatamente detrás del Salón Beopwangru, dominando el patio principal. Toda la disposición arquitectónica del templo está orientada hacia el: cruzar las puertas Iljumun y Jinyeomun, ascender los escalones de piedra para pasar por el Beopwangru y situarse frente a él. Este camino simboliza el avance espiritual hacia la iluminación.



Nuevamente nos encontramos ante una reconstrucción llevada a cabo en el siglo XX, pero a pesar de su reconstrucción moderna, mantiene el estilo y disposición de los templos clásicos del Joseon.
Esta sala rectangular con tejado paljakjibung (a cuatro aguas y con alero doble) alberga varios bienes culturales registrados, algunos catalogados como tesoros patrimoniales de Seúl. Entre ellos podemos encontrar los siguientes:
- Tríada de Buda de Madera: se encuentran en el altar principal y datan de finales del siglo XVII – principios del siglo XVIII. Representan las Tres Edades o Tres Cuerpos del Buda (pasado, presente, futuro).
- Pintura mural Shinjungdo: está en la pared lateral y data del siglo XIX y es una pintura hecha de tinta y pigmentos minerales sobre seda. Representa a los dioses guardianes del budismo (Shinjung) comandados por Indra y Brahma y rodeados de otras 32 deidades protectoras. Se utiliza para invocar la protección espiritual durante las ceremonias mayores.
- Paneles y pinturas Palsangdo: lo normal es que esté en el interior del Daeungjeon, pero a veces puede estar en el salón Beopwangru. Consiste en ocho escenas desde el nacimiento hasta el Nirvana de Buda Shakyamuni.
- Linternas de piedra frente a las escaleras del Daeungjeon. Simbolizan la luz del Dharma que ilumina la ignorancia.
Podemos afirmar que el Daeungjeon no solo concentra los bienes culturales más valiosos de Bonngeunsa, si no que encarna el equilibrio entre historia, arte y fe.
Salón Seonbuldang
El Seonbuldang es la sala práctica tradicional utilizada por la comunidad monástica para la práctica de la meditación Seon y otras prácticas colectivas con lecturas de sutras, retiros y prácticas de respiración. Este edificio se reconstruyó tras el incendio de 1939 y está reconocido como Bien Cultural Tangible de la Ciudad de Seúl, lo que implica labores de conservación y mantenimiento continuado.
En el pasado estuvo ligado a exámenes monásticos y a la formación doctrinal, por ello se considera un edificio de gran importancia institucional dentro de Bongeunsa. El que fuera uno de los primeros edificios en ser reconstruido tras el gran incendio no es casual, si no que fue considerada una prioridad por las autoridades municipales por la rareza que es encontrar una sala de práctica de este tamaño y visibilidad dentro del tejido urbano de Seúl.
Su estructura también responde a una sala rectangular con tejado paljakjibund y una distribución de unidades modulares entre columnas. La riqueza de las ménsulas (ese sistema de carpintería sin la utilización de clavos) que sostienen la cornisa es indicativo de prestigio y con la intención de durabilidad.
Su mobiliario consiste en cojines de meditación, campanas pequeñas para marcar las sesiones y un altar austero en comparación con el del Daeungjeon que es más ceremonial.
Este salón, como dato curioso, forma parte de los programas de templestay y formación de practicantes fuera del núcleo monástico. De hecho, detrás de él, hay dos edificaciones que son Centros de Experiencia de la Cultura Tradicional de reciente construcción (2017) que están construidos como casas tradicionales coreanas y también forma parte de los programas que ofrece el templo, así como lugar de alojamiento para los que desean vivir la experiencia de alojarse en un templo.
Salón Jijangjeon
El Salón Jijangjeon está dedicado a Jijang Bosal, el Bodhisattva de los infiernos y protector de las almas cuyo voto es liberar a todos lo seres del sufrimiento del más allá antes de alcanzar él mismo la iluminación.
La principal función de este salón es la de ofrecer un espacio para las oraciones por los fallecidos y los antepasados. Aquí los fieles acuden para realizar ceremonias en memoria de los que ya no están y ritos por los difuntos como forma de mitigar su pena y encontrar consuelo en esos duros momentos a la vez que se pedir la guía y protección de Jijang Bosal.

Ya se sabe de la existencia de este salón desde el periodo Joseon temprano como anexo funerario y, aunque este no es el edificio original, como sucede con el resto de las edificaciones del templo, sigue manteniendo el patrón iconográfico y arquitectónico clásico, es decir, sala rectangular, tejado paljakjibung, uso de ménsulas y la decoración con dancheong, para este edificio los motivos son llamas, joyas y flores de loto como símbolo de la purificación del karma.
En su interior, nos encontramos el altar central con la imagen de Jijang Bosal vestido con túnica monástica y sosteniendo su bastón y una joya flamígera. Detrás del altar está la pintura del Bodhisattva rodeado por los Diez Reyes del Inframundo (Siwang).
Hoy en día, el Jijangjeon de Bongeunsa sigue siendo uno de los espacios más activos del templo, especialmente durante los rituales, cuando el salón se llena de cánticos de sutras, sonido de campanas y tambores, creando una atmósfera solemne. Los rituales actuales son los siguientes:
- Las ceremonias memoriales de los 49 días.
- El día de Jijang Bosal (el decimo octavo día de cada mes lunar)
- Ritos anuales de consuelo para las almas errantes, especialmente tras tragedias o desastres nacionales.
El Salón de Jijangjeon es más que un pabellón secundario, es el espacio del alma y de la memoria. Representa el reconocimiento del sufrimiento, comprender la muerte para valorar la vida.
Pequeño salón Yeongsanjeon
Yeongsanjeon se traduce como “Salón del Monte Sagrado” en referencia al Monte Grdhrakuta (el Pico del Buitre), situado cerca de Rajgir (India). Según los textos budistas, fue en ese monte donde Sakyamuni Buda pronunció el Sutra del Loto, uno de los discursos más venerados del budismo Mahayana. Es por ello que cada Yeongsanjeon de los templos coreanos está dedicado a rememorar ese momento de iluminación y enseñanza suprema. Simboliza, por tanto, el acto eterno de transmisión del Dharma.
Esta estructura no aparece en los registros sobre el Templo Bongeunsa original, pero sí existen referencias en documentos del periodo Joseon, aunque, como todo lo que hay en el templo, es una reconstrucción siguiendo los cánones tradicionales. Sigue el mismo patrón que el resto de los edificios descritos, pero llaman la atención sus puertas de celosía adornadas con patrones de loto, en referencia al Sutra del Loto.

En cuanto a su interior, la pieza más importante es una gran pintura mural denominada Yeongsan Hoesang-do en cuyo centro aparece Sakyamuni Buda sentado sobre un trono de loto y rodeado por una multitud de bodhisattvas, arhats, deidades y discípulos. Esta pintura se utiliza como soporte ritual en las ceremonias de enseñanza y en los oficios dedicados a Buda Sakyamuni.
Delante de dicho mural está la escultura de Sakyamuni Buda con dos de sus discípulos principales: Ananda a la derecha y Mahakashyapa a la izquierda, completando la tríada simbólica del Sutra del Loto. Y a ambos, las esculturas de 16 arhat.
Las funciones religiosas que se llevan a cabo hoy en día en este salón son la lectura y recitación del Sutra del Loto, ceremonias en honor a Sakyamuni Buda, ritos de sabiduría y meditación guiada durante los retiros.
Pequeño salón Bukgeukbojeon
Bukgeukbojeon se traduce como “Salón del Tesoro del Norte Celestial”, que según el budismo es el punto inmóvil en torno al cual giran las estrellas.
En escritos aparece que ya existía un salón de culto astral durante el periodo Joseon temprano (siglo XV) cuando el templo fue reestructurado por el monje Bowu, pero el edificio actual también es una reconstrucción de 1942 y restaurado nuevamente a finales del siglo XX.
La figura central del salón es la del Buda del Tesoro del Norte Celestial, el Buda cósmico que ilumina todo el universo. Flanqueándolo hay pequeñas esculturas y pinturas de deidades astrales protectoras propias de la iconografía coreana:
- Deidad de las Siete Estrellas o de la Osa Mayor (Chilseong-shin): representa la vida, longevidad y destino humano. Aparece sobre el Buda central.
- Gran Emperador de la Estrella Púrpura (Jami Daeje): figura taoísta que se sitúa al fondo del mural rodeado de constelaciones
- Rey Dragón del Cielo (Yongwang): su presencia simboliza la armonía entre los elementos de agua y cielo.
También es digno de mención el mural de Chilseong-do o Mural de la Constelación de las Siete Estrellas, en la que las estrellas conforman la constelación de la Osa Mayor y cada una de ellas simboliza una etapa del destino humano: nacimiento, vida, longevidad, enfermedad, muerte, renacimiento y liberación.
En el budismo, la estrella Polar simboliza la mente en quietud del iluminado, el punto en torno al cual gira el universo del samsara, encarnado el Bukgeukbojeon este principio, el de ser el centro invisible del equilibrio espiritual del centro.
Pequeño salón Yeonggak
Yeonggak puede traducirse como “Pabellón de los Espíritus Iluminados”, muy apropiado al ser el lugar donde se rinde homenaje a las almas de los monjes y de los difuntos devotos asociados al templo. Su ubicación en una zona elevada y tranquila del recinto con naturaleza y monte alrededor, es típica de la tradición coreana, pues se cree que es donde las energías son más puras y tranquilas. Simbólicamente, este salón marca el tránsito entre el mundo de los vivos (representado por los salones de práctica y enseñanza) al mundo de los iluminados.
Al igual que la mayoría de los edificios del templo, fue reconstruido en el siglo XX tras los daños sufridos por incendios y la ocupación japonesa. Y ha sido renovado varias veces desde entonces.

A diferencia de los salones doctrinales, el Yeonggak no busca impresionar, sino evocar respeto y devoción. En su interior podemos encontrar una serie de bienes culturales:
- Altar central: dedicado a los espíritus de los monjes, budistas y fieles fallecidos vinculados al templo. Es de madera lacada decorado con motivos de loto, nubes y dragones, símbolos de la transcendencia espiritual.
- Pinturas de espíritus y bodhisattvas protectores (Sinjung Taenghwa) que representan a los guardianes que acompañan y protegen a las almas en su tránsito.
- Los retratos de siete monjes que fueron de gran importancia para el Templo Bongeunsa.
- Placas conmemorativas de los soldados coreanos que perdieron la vida en la Guerra de Corea.
Sigue cumpliendo funciones activas dentro de la comunidad, muy presente en las funciones rituales que lleva a cabo:
- Ceremonias memoriales, llevadas a cabo regularmente por monjes y familiares de los difuntos.
- Ritos de liberación para guiar a las almas hacia la iluminación y liberarlas del ciclo de reencarnaciones
- Ceremonias de aniversarios en memoria de los grandes maestros del templo y benefactores.
- Ofrendas individuales (Sasipgu-jae), se refiere a las ofrendas realizadas durante los 49 días posteriores a la muerte.
Este salón recuerda la enseñanza fundamental del budismo: todo ser es interdependiente, todo espíritu es digno de compasión.
El camino de bajado por estos tres pequeños templos nos dirige hacia la Gran Estatua del Buda Maitreya.
Gran estatua del Buda Maitreya
La Gran estatua del Buda Maitreya del Templo Bongeunsa es uno de los hitos visuales más impactantes de Seúl, no solo por su colosal tamaño (casi 23 metros), si no por la carga simbólica tan enraizada en la tradición Mahayana que posee, en ella se aúnan teología y arte para dar lugar a esta obra de tal envergadura.
Maitreya es el Buda del Futuro, ser iluminado que descenderá a la Tierra cuando las enseñanzas de Sakyamuni se hayan olvidado. En el pensamiento budista encarna la esperanza del renacimiento espiritual del mundo. Su nombre proviene del sánscrito Maitri, que se traduce como “bondad amorosa”, de modo que la estatua no es solo la representación de una deidad, sino la promesa de un nuevo despertar del Dharma en tiempos de oscuridad.

En Corea, la veneración a Maitreya tiene raíces bastantes profundas, aparece en escritos que datan del siglo VI, cuando la creencia en que su llegada inauguraría una edad de armonía y justicia.
Está situada sobre un pedestal en una plaza ceremonial abierta, donde fieles y visitantes pueden meditar o participar en los rituales al aire libre. El contraste que se aprecia desde aquí es bastante increíble, casi poético, Maitreya se alza sobre el horizonte urbano de Gangnam lleno de rascacielos frente al silencio y veneración que se respira en el templo. Es un contraste deliberado para representar la coexistencia del Dharma en el mundo moderno.


La estatua fue inaugurada en 1996, tras casi una década de planificación y esculpido. Su diseño, llevado a cabo por un grupo de escultores budistas coreanos, encierra la intención de crear una nueva referencia espiritual para la ciudad, reemplazando una anterior mucho más pequeña y que fue dañada durante los años de ocupación y guerra. Algo que, indudablemente, se consiguió, pues hoy en día es uno de los símbolos visuales del budismo urbano.
Maitreya aparece de pie, con expresión serena y majestuosa, mirando hacia el sur. Mantiene una postura erguida y vigilante, como si aguardara su momento para iluminar el mundo. La mano derecha está elevada con la palma hacia fuera y la mano izquierda está a la altura del pecho sosteniendo un florero sagrado, símbolo del néctar de la inmortalidad. De rostro con rasgos suaves, ojos semicerrados y sonrisa benevolente, nos invita a la calma.
También el pedestal en que se apoya merece admiración, decorado con flores de loto (pureza del despertar), leones guardianes (protección del Dharma) y nubes ascendentes (llegada futura de Maitreya). El espacio circundante incluye linternas de piedra, pequeños altares votivos y un camino de peregrinación circular que simboliza el ciclo del renacimiento y la aspiración al despertar.
Frente a la estatua se encuentra el Salón Mireukjeon, y a su derecha, el Salón Panjeon.
Salón Mireukjeon
La posición del Salón Mireukjeon no es casual, como nada de lo que hay en el Templo Bongeunsa. Que se encuentre justo frente a la Gran estatua del Buda de Maitreya hace hincapié en su conexión, pues es el salón que normalmente se reserva para que fieles y devotos puedan realizar ofrendas y recitar el mantra de “Veneración al Buda Maitreya”. Es, por tanto, el complemento perfecto como espacio de oración interior y la presencia de la estatua en el exterior.


Salón Panjeon
Panjeon puede traducirse literalmente como “Salón de los bloques de impresión” o “Pabellón de las planchas de madera grabadas”.
Dentro de Bongeunsa, el Panjeon se concibió como un espacio de conservación, veneración y estudio de los textos sagrados budistas. En el budismo coreano, preservar y reproducir los textos del Dharma es considerado un acto de mérito espiritual, pues con ese esfuerzo se está garantizando la continuidad de las enseñanzas de Buda en el mundo.
La historia del Salón Panjeon de Bongeunsa se remonta a la reforma que tuvo lugar en el templo durante la dinastía Joseon cuando, en el siglo XVI, el gran monje reformador Bo-woo Seonsa reorganizó Bongeunsa como centro académico budista bajo el patrocinio real. Este primer Panjeon servía como sala de lectura para los monjes eruditos.

En el siglo XVIII, cuando el templo nuevamente restaurado y se levantaron nuevos pabellones, se reconstruyó una versión ampliada del Panjeon destinada a guardar bloques de sutras tallados en Bongeunsa y otros templos afiliados. Por aquel entonces, Bongeunsa custodiaba una de las colecciones regionales de sutras grabadoas más completas de Corea.
Durante la ocupación japonesa (1910-1945), muchos bloques se perdieron o fueron trasladados. En la reconstrucción de la posguerra, el Panjeon era más un espacio simbólico y educativo que un archivo. El edificio actual fue reconstruido a mediados del siglo XX siguiendo las pautas marcadas por el estilo arquitectónico monástico del Joseon tardío.
Su interior se divide en tres secciones:
- Sala de conservación: donde se guardan los bloques y textos.
- Altar del Dharma: con una pequeña estatua de Buda Vairocana en representación de la sabiduría universal.
- Área de estudio: donde tienen lugar lecturas y debates monásticos.
Aunque el Panjeon no conserva actualmente los bloques originales, alberga copias históricas y sutras valiosos, entre los que destacan:
- Copias del Avatamsaka Sutra: texto central del budismo Hwaeom, transcrito en Bongeunsa durante el siglo XVIII.
- Bloques de impresión del Sutra del Loto.
- Un ejemplar del Sutra del Corazón.
El Panjeon se ha convertido en un espacio de educación cultural y meditación intelectual, muestra de ello es que en él se organizan algunas actividades como programas de copiado de sutras, exposiciones temporales de manuscritos budistas antiguos, charlas sobre la historia de la imprenta y el Dharma, así como ceremonias conmemorativas del Tripikata Koreana, en las que se honra el esfuerzo de los monjes talladores.
Detrás del salón, de camino hacia la salida del templo, nos encontramos con el Pabellón de la Gran Campana del Dharma.
Beomjonggak o Pabellón de la Gran Campana del Dharma
El Beomjonggak no es solo un campanario, cumple con la función espiritual de despertar a todos los seres del sueño de la ignorancia. El toque de la campana representa la voz de Buda. Su sonido, según la tradición, purifica el karma negativo de quienes lo escuchan, guía a los espíritus errantes hacia el renacimiento favorable, anuncia las horas de práctica para los monjes y la comunidad e invoca la compasión universal para todos los seres.

El pabellón de Bongeunsa, como pasa en muchos templos, alberga las cuatro grandes campanas del Dharma. Aquí, los cuatro instrumentos se disponen en los cuatro puntos del pabellón para formar un espacio sonoro equilibrado. Estos cuatro instrumentos son los siguientes:
- Gran campana: despierta a todos los seres.
- Tambor del Dharma: propaga las enseñanzas en todas direcciones.
- Pez de madera: recuerda la atención constante del practicante.
- Gong metálico en forma de nube: guía a los espíritus del cielo.
El edificio es un pabellón abierto con tejado paljakjibung y está ricamente pintado con danchenong. En el techo figuran dragones y fénix, guardianes del sonido sagrado. Sin que sea sorpresa para nadie a estas alturas, el edificio es una reconstrucción moderna (1970), pues parte de su estructura e instrumentos rituales que contenía, fueron destruidos durante la ocupación japonesa.

La campana actual fue fundida en 1986 con una inscripción del monje superior del templo e inaugurada durante el festival de Beomjong-cheol, dedicado al sonido sagrado. Los elementos decorativos que podemos hallar en ella son el “dragón portador” o Yongnyu que representa al dragón celestial que transporta la voz del Buda, cuatro relieves de Vairocana y Bodhisattas guardianes en cada punto cardinal, inscripción en caracteres chinos del Beomjong-gyeong (Sutra de la Gran Campana) y 108 pétalos de loto en su base simbolizando las 108 pasiones humanas que el sonido de la campana purifica.
El toque de campana se realiza cuatro veces al día (amanecer, mediodía, atardecer y medianoche). Un monje se encarga de hacer el toque tradicional que consiste en 33 golpes, representando los 33 cielos del budismo, o 108 golpes, uno por cada pasión humana.
Durante ceremonias importantes, como el Año Nuevo Lunar o el Festival de la Iluminación, se permite a los visitantes participar en el toque, considerado un acto de purificación y buena fortuna.
Estatua de Yeonji Gwanseum Bosal
La figura de Yeonji Gwanseum Bosal, conocida también como el Bodhisattva de la Compasión, es una de las más populares en el budismo Mahayama coreano. El calificativo “Yeonji” sugiere “loto” o “terreno del loto”, lo que añade una capa simbólica, puesto que el loto representa la pureza que emerge del lodo, del mismo modo que la compasión emerge del samsara.
En el budismo coreano, Gwanseum Bosal es quien escucha los ruegos de los seres y acude en su ayuda, de modo que su presencia invita al devoto a confiar en la salvación compasiva.

La estatua está situada en medio de un estanque de loto en el exterior, lo que facilita un tipo de devoción las libre y contemplativa. El hecho de que esté en un templo con fuerte presencia urbana (en medio de Gangnam), añade un significado adicional: la compasión es accesible para todos, incluso en medio del bullicio.
En su mano izquierda lleva un frasco con “rocío dulce”, símbolo de su compasión y su rostro refleja la serenidad y benevolencia propias de Gwanseum Bosal. En su corona podemos observar la imagen de Buda Amitabha sentado en meditación, que representa la sabiduría y el poder salvador. Este detalle muestra que Gwanseum no actúa por ego propio, sino como vehículo de la mente iluminada de Amitabha.
Los programas Templestay y Temple Life
Los programas Templestay y Temple Life son una iniciativa promovida por la orden budista coreana y por el gobierno para que los visitantes, tanto coreanos como internacionales, puedan vivir durante un corto periodo de tiempo la vida cotidiana de un templo budista: participar en ceremonias, meditaciones, rituales, comidas vegetarianas…
El Templestay es la versión más larga, dura una noche y dos días, aquí los participantes pasan una noche en el templo, participan en sus actividades hasta la madrugada y se levantan temprano para la ceremonia matutina.
Temple Life es una versión más breve (una mañana o una tarde) pensada para quienes tienen poco tiempo o quieren una inmersión más ligera de las experiencias culturales y rituales que se den en el Templo Bongeunsa.
Al estar en pleno centro urbano de Seúl, es una oportunidad para experimentar la vida del templo sin tener que alejarse de la ciudad.
Si estás interesado en pasar por esta experiencia, no dudes en consultar toda la logística desde su página web oficial.
Alrededores del Templo Bongeunsa
El distrito de Gangnam está llena de atractivos turísticos y, aprovechando la visita al Templo Bongeunsa, puede ser una buena opción ampliar tu recorrido para conocerlos. A continuación, te vamos a dar un listado de opciones para que elijas tus preferencias (¡o todas!).



- Centro comercial COEX Mall: es un centro comercial subterráneo gigantesco con tiendas, restaurantes, entretenimiento y, no podemos olvidar, su famosa Starfield Library, una de las librerías más instagrameables.
- COEX Aquarium: se encuentra en el centro comercial COEX Mall, una actividad perfecta para familias.
- Estatua de Gangnam Style: monumento inspirado en el éxito mundial “Gangnam Style”.
- Garosu-gil: es una calle arbolada en Sinsa-dong famosa por sus boutiques de diseño, cafés con encanto y un ambiente trendy.
- Las Tumbas Reales de la Dinastía Joseon (Seolleung y Jeongneung): declaradas Patrimonio Mundial de la UNESCO por su valor histórico, ritual y paisajístico. Se encuentran dentro de un parque arbolado en medio del moderno paisaje urbano de Gangnam.
- K-Star Road: es una calle relacionada con el mundo del K-Pop, famosa por sus estatuas de ositos en representación de los grupos más aclamados, sedes de compañías de entretenimiento y ambiente juvenil. Todo ello mezclado con tiendas de lujo.
- Dosan Park: un parque tranquilo en Sinsa-dong dedicado al activista Ahn Chang-ho, perfecto para una pausa y desconectar.
- Yangjaecheon Stream: arroyo urbano que cruza Gangnam, con senderos peatonales y bancos junto al agua.
Más que un destino turístico, Bongeunsa es un recordatorio de la importancia del silencio y la introspección. En medio del bullicio y ritmo frenético de Gangnam, este templo te ofrece un refugio para desconectar al mismo tiempo que te llevas una enseñanza sobre la armonía, la compasión y que no siempre estaremos en el mundo terrenal. Bongeunsa no solo se recorre, se respira y se siente.





