
Santuario Meiji, el pulmón sagrado de Tokio
El Santuario Meiji es ese remanso de paz tan necesario en ciudades tan vibrantes y frenéticas como Tokio. Ubicado junto al parque Yoyogi, este impresionante complejo religioso está dedicado al emperador Meiji y a la emperatriz Shoken y es uno de los santuarios sintoístas más importantes y visitados de Japón.
Tabla de contenidos
Más allá de su importancia religiosa, el Santuario Meiji nos permite comprender la cultura japonesa y el papel del sintoísmo en la sociedad actual. Recibe millones de visitantes cada año que acuden a contemplar su arquitectura, pero mayormente a rezar, participar en rituales tradicionales y disfrutar de la tranquilidad de sus senderos arbolados.

En esta guía encontrarás toda la información necesaria para organizar tu visita: descubrirás la historia del Santuario Meiji, su relación con el emperador que da nombre al recinto, cómo llegar, qué ver dentro del complejo, cuánto tiempo dedicar a la visita y qué lugares puedes explorar en los alrededores. Además, compartiremos consejos prácticos, curiosidades y recomendaciones para que aproveches al máximo la experiencia en uno de los lugares más emblemáticos de Tokio y que no puede faltar en una primera visita a Japón.
Información de interés
Te vamos a dar una serie de datos prácticos imprescindibles para planificar tu visita al Santuario Meiji, en Tokio
Cómo llegar
La ubicación del Santuario Meiji es privilegiada, pues se encuentra entre los barrios de Harajuki, Shibuya y Yoyogi, por lo que es muy fácil llegar en transporte público. Cuenta con varias estaciones de metro en las que podemos bajar que nos dejan a pocos minutos a pie de la entrada principal.
- Estación Harajuku: es la opción más cómoda, para ello tendrás que tomar la línea JR Yamamote. Usa la salida Omotesando y en menos de un minuto a pie estarás en el Santuario Meiji.
- Estación Meiji-jingumae: se llega a través de las líneas Chiyoda y Fukutoshin y te deja a pocos minutos de la entrada sur.
- Estación Yoyogi: tomando las líneas JR Yamanote o Sobu. Te deja cerca de la entrada oeste.
Horario de entrada
El Santuario Meiji abre todos los días del año, pero tiene la particularidad de que su horario no es fijo, sino que se adapta a la salida y puesta del sol. Es por ello que lo más recomendables es consultar la web oficial antes de la visita. Podéis consultar los horarios en su página oficial.
Precio de entrada
La entrada al recinto es gratuita, se puede recorrer libremente el bosque sagrado, los caminos principales, el santuario, la zona de los barriles y las áreas de oración. Lo único que sí requiere de entrada es el Jardín Interior Meiji Jingu Gyoen, que cuesta 500 yenes, y también la entrada al museo, que cuesta 1.000 yenes para adultos y 900 para estudiantes de secundaria y menores.
Si hay que elegir entre visitar el jardín o el museo, personalmente recomendamos el jardín. El museo está muy bien hecho, aunque es bastante específico, pues solo hace referencia al emperador Meiji y la emperatriz Shoken. El jardín es visualmente más impactante. Aunque, realmente, el complejo del Meiji y su acceso a él a través del camino forestal, pasando por el gran torii de madera, es más que suficiente, sobre todo si ya has visto otros jardines como Shinjuki Gyoen National Garden, también en Tokio, o Tenryu-ji en Kioto, por ejemplo.
Sello del santuario
Si quieres hacerte con el goshuin (sello rojo con caligrafía a mano) del Santuario Meiji, podrás conseguirlo en la oficina situada a la derecha del edificio principal de oración (Haiden). Su precio es de 500 yenes.
Historia del Santuario Meiji
No podemos recorrer Meiji Jingu pensando únicamente que es un lugar religioso, pues estaríamos dejando de lado parte de su importancia histórica, también hay que hacerlo desde la perspectiva de que nos encontramos ante uno de los mejores lugares de Japón para entender cómo el país pasó de ser un estado feudal aislado a una potencia moderna.
Si nos trasladamos al Japón del Periodo Edo, nos encontramos ante un país feudal en el que estuvo gobernado por el shogunato Tokugawa. De modo que, aunque el emperador existía, su figura era meramente ceremonial, pues el poder real estaba en manos del shogun. Así que mientras Europa atravesaba la Revolución Industrial, la política de aislamiento de Japón (“sakoku”) hizo que el contacto con Occidente fuera extremadamente limitado.

La aparición en 1853 de Matthew Perry con barcos de guerras estadounidenses fue un baño de realidad para Japón, pues comprendió que no podía seguir aislado. De esta forma, se firmaron tratados con potencias occidentales, pero muchos japoneses percibieron estos tratados como humillantes, lo que desencadenó una gran crisis política.
El emperador Meiji deja de ser una figura meramente ceremonial, es lo que se conoce como la Restauración Meiji, que tuvo lugar en 1868, en el que el poder fue devuelto formalmente al emperador, poniendo fin al Japón feudal.
En apenas unas décadas, bajo el reinado Meiji, Japón cambió radicalmente: fue el fin de los samuráis, se creó un ejército nacional moderno, se empezó con la industrialización, la escolarización se volvió obligatoria y la apertura a Occidente se vio reflejada en la adopción de tecnología, en las misiones diplomáticas y en las reformas legales inspiradas en Francia y Alemania. El objetivo era aprender de Occidente sin dejar de ser Japón.


Tokio se convierte en la capital con el traslado de la corte imperial y Japón pasa a formar parte de las grandes potencias, hecho que se logró con la victoria sobre Rusia en la guerra que tuvo lugar entre Rusia y Japón a comienzos del siglo XX. La importancia de este hito radica en que era la primera vez en la era moderna que una potencia asiática derrotaba militarmente a una gran potencia como es la del Imperio Ruso.
La muerte del emperador Meiji en 1912 simbolizó, para muchos japoneses, el fin de una era. Hay que tener en cuenta que no era solamente el emperador, sino que representaba el fin del feudalismo y el comienzo de una época de modernización, industrialización y entrada en el mundo moderno.
Tras su muerte, fueron millones los japoneses que quisieron honrar al emperador y a su esposa, es así como nace el gran santuario sintoísta Meiji Jingu. Se donaron más de 100.000 árboles desde todo el país nipón, que hicieron posible ese camino por el bosque de Meiji Jingu. La inauguración tuvo lugar en 1920.


Durante el bombardeo de Tokio en 1945 de la Segunda Guerra Mundial, gran parte del santuario fue destruido y muchos de sus edificios ardieron. Después de la guerra, los japoneses financiaron su reconstrucción mediante donaciones populares, que es ahí donde somos capaces de asimilar la importancia del lugar para todos los habitantes de Japón. La reconstrucción principal se terminó en 1958.
Si el Santuario Meiji de 1920 simboliza un Japón ascendente gracias al fin del feudalismo y su apertura a Occidente, la reconstrucción viene a representar la recuperación de Japón tras la guerra.
Qué ver en el Santuario Meiji
Para seguir el orden lógico de visita a Meiji Jingu, lo ideal sería empezar desde la estación de Harajuku, pues es el punto más cercano hacia el Ichi-no-Torii (el primer torii). A continuación, haremos un recorrido por sus puntos más destacados para que no se te pase nada por alto durante la visita.
Ichi-no-Torii
Un torii es la puerta tradicional de los santuarios sintoístas. No es una puerta como tal, pues no se puede cerrar ni tiene una función defensiva, su significado es más simbólico: al atravesarlo, se abandona lo mundano para adentrar en el lugar que habitan los “kami” (divinidades o espíritus).

Este torii se construyó a la vez que el santuario, en 1920. Al ser de madera, con el paso del tiempo se fue deteriorando, por lo que tuvieron que sustituirlo recientemente, en 2022, por una nueva estructura siguiendo con las mismas dimensiones que la original. Es un torii difícil de obviar, no solamente por su impresionante tamaño (11 metros de altura, siendo el travesaño superior de una longitud de más de 15 metros y con más de un metro de diámetro los pilares), si no que pasas del bullicio a la naturaleza, pues aquí comienza el camino por el bosque sagrado.
Si queremos seguir la etiqueta, deberemos hacer una ligera reverencia antes de atravesarlo. Evitar caminar por el centro del camino, pues está simbólicamente reservado a los “kami”.
Bosque sagrado
Para mí, una de las mejores partes de Meiji Jingu. Ocupa alrededor de 70 hectáreas y tiene más de 100.000 árboles de 365 especies, todos donados por personas de todo Japón cuando se construyó el santuario. Si caminas por él, te sorprende que no sea un bosque natural, sino que su creación tuvo una gran planificación para que pudiera convertirse en un ecosistema autosostenible.


Al poco de pasar por el torii primero, te encontrarás con un pequeño puente. Al par de minutos andando, a tu derecha, se encuentra el Meiji Jingu Museum que, como ya adelantamos, está totalmente dedicado al emperador Meiji y a la emperatriz. Si te interesa mucho el fin del Japón feudal y el inicio de la apertura a Occidente, puede ser una buena opción visitarlo, aunque no es para nada necesario.
Más hacia adelante, se encuentran dos puntos muy simbólicos que merecen tu atención. Nos referimos a los barriles de sake, situados a la izquierda del camino, y, frente a ellos, los barriles de vino francés.

Los barriles de sake o “kazaridaru” son ofrendas realizadas por bodegas japonesas al santuario, representan la tradición nacional. La situación de los barriles de vino francés no es casual, pues el emperador Meiji fue el gran artífice de la apertura de Japón hacia Occidente, promoviendo la incorporación de costumbres europeas. La situación de ambos barriles, unos frente a otros, simbolizan el diálogo entre la cultura japonesa y la occidental.
Otorii o “El Gran Torii”
Si el primer torii te deja impresionado por su tamaño, después del camino por el bosque, tras los barriles de sake y de vino, se alza el Gran Torii, uno de los torii de madera más grandes de Japón. Con una altura de 12 metros y un ancho de 17 metros, es imposible que pase desapercibido. Cada uno de los pilares fue tallado a partir de un solo tronco de árbol de enorme diámetro. El original data de 1920, de cuando se inauguró el santuario, pero el paso del tiempo hizo mella en él y finalmente tuvo que ser reemplazado.
El torii actual fue erigido en 1975 utilizando árboles centenarios procedentes de Taiwán, ya que en Japón resultaba imposible encontrar ejemplares con las dimensiones necesarias. Se decidió por el ciprés taiwanés, una especie apreciada por su resistencia y tamaño.

Su diseño pertenece al estilo myojin, reconocible gracias a la ausencia de pintura, en donde la madera mantiene su acabado natural, armonizando con el bosque que rodea al santuario, y también a la ligera curva hacia arriba del travesaño superior.
Llegar al gran torii es saber que te encuentras cerca del recinto principal de oración. Recordemos que el torii representa el paso entre dos ámbitos, el mundo profano, donde transcurre la vida cotidiana, y el mundo sagrado, donde reside la presencia de los “kami”.
Tal y como ocurriera con el primer torii, la etiqueta dicta atravesarlo con respeto, evitando caminar por el centro del camino, pues es un espacio reservado a los espíritus y a las divinidades, y hacer una leve reverencia antes de atravesarlo.
Temizusha
Poco después de atravesar el gran torii, nos encontramos con el temizusha del Santuario Meiji, un pabellón de purificación en el que los visitantes realizan el temizu, un ritual de purificación, antes de acercarse al santuario principal. Más que un gesto de higiene, viene a ser una forma simbólica de preparar cuerpo y mente antes de entrar a un espacio sagrado.

Construido mayoritariamente en madera y cubierta por un amplio tejado que protege la pila de piedra, el pabellón mantiene una estructura sobria y tradicional. Rodeado por el impresionante bosque del santuario, el sonido del agua y la tranquilidad del entorno, hace posible la creación de un entorno de recogimiento que ayuda a marcar la transición entre el paseo por el bosque y el acto de oración. Casi llegas a olvidar que te encuentras en los alrededores de Harajuku.
Aunque la purificación con agua no es obligatoria, sí se considera una muestra de respeto hacia el santuario y sus tradiciones. Y, como todo en Japón, conlleva un ritual con una serie de pasos a seguir:
- Se toma el cucharón con la mano derecha y se vierte agua sobre la mano izquierda.
- Se cambia el cucharón de mano y se limpia la mano derecha.
- Se vuelve a tomar el cucharón con la mano derecha y se vierte un poco de agua en la izquierda para, con ella, enjuagarse la boca (importante, no se toca el cucharón con los labios).
- Se escupe discretamente el agua fuera de la pila.
- Para finalizar, dejamos que el agua discurra por el mango del cucharón antes de devolverlo a su lugar.
Este rito simboliza la purificación de las acciones, palabreas e intenciones antes de presentar una oración a las divinidades del sintoísmo.
Tercer torii
Una vez realizado el ritual de purificación, tendremos que atravesar otro torii. El primer torii marca la entrada al bosque sagrado, el siguiente torii (el gran torii) marca la entrada hacia el santuario en general, y tras este torii, podremos acceder al santuario principal.

Esta sucesión de toriis no es casual, está concebida para que el visitante experimente una transición gradual entre lo mundano y lo espiritual, donde es más necesario un mayor nivel de recogimiento y respeto.
Minami Shinmon o Puerta Principal Sur
El Minami Shinmon es una de las entradas más importantes al recinto interior del Santuario Meiji Jingu. Situada justo antes de la plaza que da al pabellón principal de oración y último gran umbral antes de acceder al corazón del santuario.

Construido principalmente de madera de ciprés japonés, material apreciado por su belleza, durabilidad y aroma, es un ejemplo de arquitectura tradicional sintoísta. Su estructura destaca por tener un gran tejado cubierto con láminas de cobre que, con el tiempo, han adquirido una característica pátina verdosa. Sus columnas son sólidas y muy sobrias, sin apenas decoración, y los aleros son amplios, lo que contribuyen a realzar la monumentalidad del conjunto.
El Minami Shinmon que podemos apreciar en la actualidad, forma parte de la reconstrucción llevada a cabo tras los bombardeos de Tokio durante la Segunda Guerra Mundial, en la que se respetó meticulosamente el diseño tradicional del santuario.

Este tipo de arquitectura la vamos a ver a lo largo de todo el santuario, pues es uno de los principios por los que se rige la arquitectura sintoísta: la creación de espacios que inspiren respeto y serenidad sin tener que recurrir a una excesiva ornamentación, siendo la madera, la proporción y el entorno natural los encargados de transmitir esa sensación de lugar sagrado.
Meoto Kusu
El Meoto Kusu se traduce literalmente como “los árboles casados”. Se trata de dos majestuosos árboles de alcanfor que crecen uno junto al otro y que se encuentran frente al templo principal. Estos árboles representan la unión armoniosa entre el emperador Meiji y la emperatriz Shoken. Aunque cada árbol tiene su propio tronco, sus copas se entrelazan en lo alto, simbolizando una relación basada en el apoyo mutuo, fidelidad y la convivencia armoniosa. Además, los árboles están unidos por una cuerda “shimenawa” (cuerda sagrada de paja de arroz), símbolo de unión sagrada en el sintoísmo.
Es por ello que el Meoto Kusu es un lugar muy significativo para aquellos que desean pedir un matrimonio feliz, una armonía familiar o buena fortuna en el amor.
Ema-kake
El Ema-kake es el lugar donde los visitantes cuelgan sus “ema”, pequeñas tabillas de madera en la que se escriben deseos, agradecimientos o plegarias dirigidas a las divinidades del sintoísmo. En el Meiji Jingu, el Ema-kake es una estructura de madera que rodea un árbol y que se encuentra cerca del santuario principal y de la oficina donde se adquieren los amuletos (“omamori), los talismanes (“ofuda”) y las propias tablillas ema por un valor de 500 yenes.


No requiere seguir un formato estricto, lo habitual es redactar la petición o agradecimiento de forma breve y respetuosa. Al ser el Santuario Meiji uno de los más visitados en Tokio, si curioseamos entre las tablillas, veremos que están escritas en numerosos idiomas, reflejo de la gran afluencia de visitantes internacionales.
Hay un ritual que realizan todas las mañanas los sacerdotes del santuario en las que ofrecen las ema a las deidades, nos referimos al “mikesai”. Y cuando se acumulan, para hacer espacio a nuevas tablillas, se queman en un ritual para que esos deseos y plegarias lleguen a las deidades.
Haiden o pabellón de oración
El Haiden o pabellón de oración es el edificio principal al que se accede para rendir culto a los “kami” del santuario: el emperador Meiji y la emperatriz Shoken. Es el punto central de la visita y donde se desarrollan la mayoría de los actos de devoción pública.

Desde la explanada, los fieles pueden acercarse a la gran caja de ofrendas (“saisen-bako”) y realizar sus oraciones mirando hacia el interior del santuario, donde se encuentra el honden, que es el edificio más sagrado del complejo y que no está abierto al público, solo los sacerdotes y miembros de la familia imperial pueden acceder a él durante determinadas ceremonias. Esta disposición responde a la tradición sintoísta: los visitantes oran desde el Haiden, mientras que el Honden permanece como un espacio reservado a la presencia de los “kami”.
La arquitectura del Haiden sigue la del resto del recinto: amplio tejado revestido de cobre que adquiere una pátina verde con el tiempo, grandes pilares casi sin decorar, un porche cubierto que protege la zona de oración y el uso de materiales naturales y proporciones armoniosas. Esta ausencia de ornamentación está pensada para que la atención se dirija hacia el acto de oración.

El ritual de oración sigue uno proceso que detallamos a continuación:
- Realizar una ligera reverencia antes de acercarse a la caja de ofrendas.
- Depositar una moneda.
- Realizar dos reverencias profundas.
- Dar dos palmadas para expresar respeto y llamar la atención de los kami.
- Formular la oración en silencio o expresar gratitud.
- Finalizar con una última reverencia.
El Haiden es también el escenario de numerosas ceremonias religiosas. Desde su explanada es frecuente observar bodas sintoístas, rituales de bendición para familias, celebraciones estacionales del calendario sintoísta o actos oficiales relacionados con el emperador Meiji y la emperatriz Shoken.
Honden o centro espiritual
Aunque el Haiden es el edificio visible para los visitantes, justo detrás se encuentra el Honden, que sería el centro espiritual en el que se veneran los espíritus del emperador y la emperatriz. El Haiden sería el puente entre fieles y el Honden.
Kaguraden
El Kaguraden es un pabellón ceremonial situado a la derecha del Haiden. Su función es servir de espacio para la celebración de rituales religiosos, danzas sagradas (“kagura”) y ceremonias de bendición.
Puede traducirse como Pabellón de las Danzas Sagradas, y aunque su nombre hace referencia al “kagura”, hoy en día tiene un uso más amplio y alberga diversas ceremonias religiosas.
El “kagura” combina música, canto y movimientos cuidadosamente ritualizados con el fin de honrar a los “kami” y constituye una de las expresiones artísticas más antiguas del sintoísmo. Estas danzas se interpretan durante festividades importantes y ceremonias especiales y son ejecutadas por las “miko”, que son sacerdotisas asistentes del santuario.
Su arquitectura sigue la misma línea que el resto de las edificaciones del recinto.
Meiji Jingu Gyoen
El Jardín Interior del Santuario Meiji Jingu es uno de los rincones con mayor valor histórico del complejo. A diferencia del bosque que rodea el santuario, este jardín existía mucho antes de la construcción del mismo.

Su origen se remonta al periodo Edo (1603-1868) cuando estos terrenos formaban parte de la residencia del clan Kii Tokugawa, una de las ramas familiares más importantes del shogun Tokugawa.
Tras la Restauración Meiji, la finca paso a ser propiedad imperial y fue usada con frecuencia por el emperador Meiji y la emperatriz Shoken como lugar de descanso y paseo. Cuando el santuario se inauguró, el jardín se conservó como parte del conjunto.
Para acceder a él, hay que volver hacia atrás. Su entrada se encuentra entre la zona de purificación y el Gran Torii. A diferencia del acceso al santuario, la entrada al Jardín Interior es de pago (500 yenes).
Está diseñado para ser un espacio de contemplación y sigue los principios del jardín japonés tradicional: senderos sinuosos, pequeños puentes, estanques, arroyos y una cuidad vegetación. Todo ello invita a recorrerlo sin prisas.
Dentro del Meiji Jingu Gyoen destaca dos puntos. Por un lado, está el irisario o jardín de los lirios. Alberga más de 150 variedades y unas 1.500 plantas del lirio japonés. Su mayor esplendor lo alcanza entre principios y mediados de junio, cuando florecen.
Y por otro tenemos el Pozo Kiyomasa, considerado uno de los manantiales más puros de Tokio. El agua brota de manera natural y mantiene un caudal constante durante todo el año. Se ha hecho popular bajo la creencia de que es un lugar con una especial energía espiritual. Sea o no cierto, la realidad es que atrae a numerosos visitantes.
Otros lugares de interés del Santuario Meiji
Museo del Tesoro
Aunque forma parte del complejo del Santuario Meiji, el antiguo Museo del Tesoro (Homotsuden) se encuentra fuera de la zona más espiritual del recinto y del recorrido principal. Para acceder a él es necesario desviarse hacia la zona norte del santuario, antes de llegar al Minami Shinmon. Encontrarás indicaciones hacia “Treasure Museum” o “Homotsuden”, siguiendo un camino secundario que atraviesa una de las zonas más tranquilas del bosque.
El edificio permanece actualmente cerrado al público y solo abre en periodos muy concretos. Durante décadas albergó los objetos personales del emperador Meiji y de la emperatriz Shoken, pero la mayor parte de esta colección fue trasladada al Museo de Meiji Jingu, inaugurado en 2019, donde hoy se expone junto a otros elementos relacionados con la historia del santuario.
Estanque y césped del norte
Situado a la derecha del Museo del Tesoro, aquí podremos apreciar un pequeño estanque con una amplia zona ajardinada rodeada por el bosque del santuario. Su situación, alejada del recorrido principal, hace que sea un espacio de descanso, invitando a hacer una pausa durante la visita.
Shiseikan Dojo
A la izquierda del Museo del Tesoro nos encontramos con el dojo del Santuario Meiji Jingu, un lugar dedicado a la práctica y a la transmisión de las artes marciales tradicionales.
Otras entradas al Santuario Meiji
Nosotros nos hemos centrado en la entrada Sur por Harajuku, que es la más habitual a la hora de realizar el recorrido principal. Pero, lo cierto, es que el complejo cuenta con varios accesos que permiten llegar desde distintos puntos de Tokio.

- Entrada Oeste: situada junto a la estación Yoyogi, es una buena opción si antes pretendes visitar el parque Yoyogi.
- Entrada Norte: se encuentra junto a la estación Sangubashi y es la entrada más próxima al antiguo Museo del Tesoro, al Shiseikan Dojo y al lago césped del norte.
- Entrada Este: cercano a la estación Kita-Sando.
Celebraciones y festividades
El Santuario Meiji Jingu sigue siendo un santuario plenamente activo, lo que se ve reflejado en la afluencia de visitantes para la oración y también en la celebraciones y festividades. A continuación, vamos a listar los más importantes, para que, si tienes la ocasión, puedas hacer coincidir la fecha con tu visita.
- Hatsumode: la celebración más importante es el Hatsumode, la primera visita al santuario durante el Año Nuevo. Se celebra entre el 1 y el 3 de enero, y el fin es rezar por la salud, felicidad y la prosperidad del nuevo año.
- Kigensai: se celebra el 11 de febrero, coincidiendo con el Día Nacional de la Fundación de Japón, en honor a los orígenes legendarios del país y al emperador Jinmu, considerado el primer emperador de Japón según la tradición. Se realizan rituales de oración por la paz y la prosperidad de la nación.
- Shoen Kotaigo-sai: el 11 de abril se conmemora el aniversario del fallecimiento de la emperatriz Shoken mediante ofrendas, oraciones y música ritual para honrar su memoria.
- Haru no Taisai: una de las grandes festividades anuales del santuario es el Festival de Primavera y se lleva a cabo entre finales de abril y principios de mayo. Durante estos días tienen lugar ceremonias religiosas solemnes, danzas sagradas “kagura”, interpretaciones de “gagaku” (música clásica de corte imperial) y demostraciones de artes tradicionales japonesas.
- Meiji Tenno-sai: es la celebración dedicada al aniversario del fallecimiento del emperador Meiji el 30 de julio. Es una de las ceremonias más importantes del santuario y reúne a sacerdotes, autoridades y fieles que presentan ofrendas y rezan en memoria del emperador.
- Aki no Taisa: es el Festival de Otoño, celebrado entre finales de octubre y principios de noviembre. Durante varios días se organizan ceremonias religiosas, conciertos de música tradicional, danzas “kagura” y demostraciones de artes marciales tradicionales.
- Shinnamesai: se celebra el 23 de noviembre y es la tradicional ceremonia de acción de gracias por la cosecha. Se ofrendan arroz recién recolectado, frutas, verduras y otros productos agrícolas.
- Oharai: es el Gran Ritual de Purificación y se hace dos veces durante el año, el 30 de junio y el 31 de diciembre. El objetivo es eliminar las impurezas y las malas acciones acumuladas durante el semestre. Como parte de este ritual, los participantes pueden atravesar un gran ahora de hierba, el “chinowa”.
Bodas sintoístas
Aunque no es una festividad en sí, lo cierto es que las bodas tradicionales son muy llamativas de presenciar. Es habitual ver a los novios desfilar en procesión por la explanada acompañados por sacerdotes, sacerdotisas (“miko”) y familiares, vestidos con los elegantes atuendos ceremoniales tradicionales. Para tener una mayor ocasión de apreciar este acontecimiento, es mejor acudir en fines de semana o días festivos.
Alrededores del Santuario Meiji
La situación del Santuario Meiji, en plena zona turística de Tokio, hace que sea muy sencillo combinar su visita con muchos atractivos que puedes encontrar en sus alrededores, lo que lo hace muy práctico para seguir conociendo la ciudad sin la necesidad de hacer traslados. A continuación, te comentamos qué otros lugares puedes visitar tras conocer el Santuario Meiji:



- Harayuku: al sur del santuario se encuentra este barrio, uno de los más famosos de Tokio, que destaca por su moda y cultura juvenil. Su calle más conocida es Takeshita Street, repleta de tiendas de ropa, cafeterías, dulces y boutiques de moda alternativa.
- Omotesando: amplia avenida arbolada conocida como los Campos Elíseos de Tokio. Conocida por su arquitectura contemporánea y sus tiendas de lujo.
- Museo Nezu: se encuentra al sureste de Omotesando y alberga una importante colección de arte japonés y asiático, incluyendo pinturas, cerámicas, caligrafías y objetos relacionados con la ceremonia del té. Aunque por lo que es más conocido es por su jardín tradicional, considerado uno de los más bellos de Tokio.
- Yoyogi Park: se extiende por el lado oeste el santuario y es uno de los espacios verdes más grandes de Tokio. Fue villa olímpica de los Juegos de 1964 y hoy es tremendamente popular para pasear, hacer de porte o disfrutar de un picnic. Los fines de semana es habitual encontrar músicos, bailarines, artistas callejeros y grupos de aficionados practicando distintas actividades. En las inmediaciones del Parque Yoyogi se encuentran, así mismo, dos edificios emblemáticos: el NHK Hall, donde se celebran conciertos y programas de televisión, y el Yoyogi National Gymnasium, que fue diseñado por Kenzo Tange para los Juegos Olímpicos de 1964 y que impresiona por su cubierta suspendida.
- Shibuya: este distrito se encuentra a unos 20 minutos a pie del Meiji Jingu y tiene muchísimos puntos de interés entre los que cabe destacar el Cruce de Shibuya, uno de los pasos de peatones más transitados del mundo; la estatua del perro Hachiko; el centro comercial Shibuya Scramble Square con su mirador panorámico, así como multitud de tiendas, restaurantes y centros de ocio.
- Estadio Nacional de Japón: edificio diseñado por Kengo Kuma y que se alza al este del santuario, diseñado para los Juegos Olímpicos de Tokio de 2020 y que destaca por el uso de madera y vegetación, quedando visualmente integrado con el entorno. En la actualidad es sede de importantes competiciones deportivas y eventos culturales.
No nos cabe la menor duda de que el Santuario Meiji Jingu es una de las visitas más memorables que puedes hacer en Tokio, sobre todo si es tu primer viaje a Japón y Tokio entra dentro de tu itinerario.
Es normal que sea uno de los centros espirituales, ya sea santuario o templo, más famosos de la capital nipona. Nada más pasar el primer torii, la sensación de serenidad es imposible de expresar con simples palabras. Lo que más destacamos es el camino por el bosque, nos cuesta creer que fuera fruto de una planificación, pues da la sensación de que siempre estuvo ahí.





