
Sensoji, el templo budista más antiguo de Tokio
El Sensoji, ubicado en el tradicional barrio de Asakusa, es el templo budista más antiguo y visitado de Tokio. Su impresionante puerta Kaminarimon, coronada por el gran farol rojo, es atravesada a diario por miles de viajeros y devotos en la búsqueda de visitar una parte de la historia viva de Japón. La espiritualidad, cultura y energía local encuentran en este rincón un equilibrio perfecto.
Tabla de contenidos
Es, indudablemente, una visita imprescindible si es tu primera visita a Japón y has incluido su capital en el itinerario, algo completamente recomendable. Y aquí encontrarás toda la información necesaria para poder disfrutar esta experiencia en la que conexión entre pasado y presente se siente en cada paso del camino.
Información de interés
Para llegar al templo Sensoji, lo más cómodo es tomar el metro, pues se encuentra muy cerca de la estación de metro Asakusa, a tan solo 5 minutos andando. Por ella pasan las líneas Ginza y Tobu.

Si necesitas hacer trasbordo para tomar alguna de las líneas que paran en Asakusa, una opción muy cómoda sería tomar la línea JR Yamamote (línea 9) hasta la estación de Kanda para, desde ahí, cambiar a la línea Ginza de metro hasta la estación Asakusa. Si tienes la JR Pass activada, el tramo que hagas en la línea Yamamote está incluido, así que solamente tendrías que abonar el precio desde Kanda hasta Asakusa.
Otras líneas JR que paran en Kanda para el trasbordo en la línea Ginza hasta la estación Asakusa son la Chuo Line Rapid (línea 11) y la Keihin – Tohoku line / Negishi Line (línea 4).
En cuanto al horario y tarifa del Sensoji, necesitas saber lo siguiente:
- Horario del Santuario de Asakusa: nunca cierra
- Horario del Templo Sensoji: de 6:00 a 17:00 de abril a septiembre y de 6:30 a 17:00 de octubre a marzo.
- Horario tiendas Calle Nakamise: el horario normal es de 9:00 a 19:00, aunque depende de cada tienda.
- Tarifa: la entrada al templo y al recinto del santuario es gratis.
Recorrido histórico
Se podría decir que la historia del Templo Sensoji comienza en el año 628 cuando, según la leyenda que explica su origen, dos pescadores, los hermanos Hinokuma, encuentran una estatua de Kannon, la bodhisattva de la compasión, en el río Sumida. La importancia espiritual de dicha figura es reconocida por el jefe de la aldea, Hajino Nakatomo, y decide convertir su casa en un santuario para venerarla. Este mito es clave para entender que Sensoji no nace del poder político, sino de la devoción del pueblo, de ahí viene la relación histórica del templo con comerciantes, artesanos y la vida urbana y no con las élites aristocráticas.

La fundación del templo como tal se formalizó en el año 645 (fundación oficial), año en el que se construyó un templo para custodiar la estatua y rendirle culto, lo que lo convierte en el más antiguo de Tokio.
Durante los siglos siguientes, Sensoji se desarrolla como centro espiritual de la región, se vincula con la escuela budista Tendai y el complejo crece con la incorporación de nuevas estructuras. Y como pasa en muchos templos de Japón, China y Corea del Sur, el sincretismo se hace presente, es decir, la mezcla de varios sistemas de creencias y prácticas religiosas, en este caso, el mestizaje religioso viene de la mano de elementos budistas, prácticas sintoístas y creencias populares, tan típico en Japón hasta el siglo XIX, cuando el Estado fuerza la separación entre sintoísmo y budismo, aunque en Asakusa, dicha mezcla, se percibe de forma natural, como también pasa en el Templo Kiyomizudera (Kioto), en el Todaiji (Nara) o en el Myoryuji (Kioto), por nombrar algunos ejemplos.


Fue en el período Edo (1603-1868), cuando el clan Tokugawa consolidó su poder centralizando la autoridad militar y administrativa, mientras que el emperador mantenía la autoridad espiritual, que Edo (la actual Tokio) se vuelve la capital militar y administrativa. Es entonces cuando Asakusa obtiene una gran importancia y, por ende, el Sensoji, al quedar dentro del área urbana creciente, recibe un mayor apoyo de la clase comerciante y se consolida como centro de peregrinación y fiestas populares, como el Sanja Matsuri, uno de los festivales más antiguos y vibrantes de Tokio.
Asakusa se vuelve un distrito de entretenimiento con los teatros kabuki, geishas, casas de té y gran proliferación de artesanos. Surgen los mercados y los puestos, lo que sería el germen de Nakamise-dori. Y el Sensoji queda en el centro de esta explosión en importancia del distrito, quedando como una institución donde la espiritualidad, comercio y cultura popular se entrelazan.


Ya en la era Meiji (1868-1912), con la modernización del país, Asakusa se vuelve símbolo de modernidad: llega la electricidad, nacen los teatros modernos, florecen las artes escénicas y el cine… Incluso la política estatal de entonces de querer separar sintoísmo y budismo, en el que muchos templos se vieron afectados, no pasó lo mismo con el Sensoji, que pudo salir airoso gracias a su arraigo comunitario.
El templo recibe su gran golpe en la Segunda Guerra Mundial, exactamente en 1945, cuando los bombardeos destruyeron casi todo el templo y gran parte de Asakusa, solamente se salvaron estructuras menores. La reconstrucción del Sensoji se volvió un símbolo de resiliencia y renacimiento de Tokio. Estas reconstrucciones se llevaron a cabo manteniendo la tradición al mismo tiempo que se buscaron alternativas más modernas para que pudiera resistir a terremotos e incendios.
En la actualidad el barrio de Asakusa mantiene su alma de gente trabajadora, artesanos y comerciantes, y el templo Sensoji es el más visitado de Tokio y un ícono espiritual, cultural y turístico. Visitarlo es contemplar la conexión viva entre tradición y vida cotidiana. A pesar de ser uno de los puntos más turísticos, sigue manteniendo su espiritualidad firmemente arraigada. Aquí podrás ver a los locales rezando, pasando por el ritual de la purificación y, si eres afortunado, podrás comprobar que es el epicentro de importantes festivales.
Componentes arquitectónicos de interés
En el interior del recinto nos encontraremos con diversas construcciones que rinden culto a diferentes deidades. Igual que hacemos con otros templos, vamos a ir describiendo las estructuras según nos la vayamos encontrando en el recorrido lógico en que se recomienda hacerlo.
Puerta Kaminarimon
Nos encontramos ante la puerta de acceso al recinto sagrado del templo. Es, indudablemente, uno de los símbolos más destacados de Asakusa y de los más fotografiados de Japón.
Aunque popularmente se la conoce como Kaminarimon (“Puerta del Trueno”), su nombre oficial es Furaijinmon, que significa “Puerta de los Dioses del Viento y del Trueno”, como referencia a las dos deidades que la custodian a ambos lados.

La puerta original fue erigida en el año 942 por el noble Taira no Kinmasa durante la expansión del complejo de Sensoji, según aparece en los registros del templo. Como es habitual en este tipo de construcciones, a lo largo de los siglos ha sido destruida y reconstruida en numerosas ocasiones. La última vez que fue asolada, fue en la Segunda Guerra Mundial. La versión actual que podemos apreciar hoy en día, fue reconstruida en 1960 gracias a la donación del fundador de Panasonic, Konosuke Matsushita (entonces Matsushita Denki).
Kaminarimon es una “somon”, es decir, puerta exterior (la más externa del templo) y su función principal consiste en ser el lugar en que se marca la transición entre el espacio mundano y el recinto religioso.
Con una altura de casi 12 metros y una anchura un poco menor, sigue el estilo arquitectónico “kirizuma-zukuri” con techo a dos aguas y ocho pilares frontales, típica de las puertas de los templos budistas japoneses. Y los lados, las dos estatuas: a la derecha está Fujin, dios del viento, y a la izquierda, Raijin, dios del trueno. En la parte trasera hay otras dos esculturas guardianas: Tenryu, Dragón Celestial, y Kinryu, Dragón Dorado.


Pero si hay un elemento que se lleve toda la atención, estaríamos hablando de su enorme linterna roja hecha de papel washi. Dicha linterna pesa la nada despreciable cantidad de 700 kg repartidos en sus 3,9 metros de altura y 3,3 metros de diámetro. En el frente lleva los caracteres de Kaminarimon (雷門)y en su parte posterior se lee su nombre oficial, Furaijinmon (風雷神門). Bajo la linterna hay esculturas de dragones talladas en madera, símbolo de protección y buena fortuna. Hay ciertos datos curiosos sobre este elemento:
- La linterna gigante se reemplaza cada diez años aproximadamente, y cada vez que se sustituye, se celebra una ceremonia formal de purificación.
- En su reverso puede leerse el nombre de Matsushita Denki en honor al benefactor de su reconstrucción.
- Está diseñada para poder plegarse verticalmente en caso de tifones o eventos que lo requieran.
La puerta está pintada en un bermellón intenso, el rojo tradicional japonés, y tiene detalles dorados y negros, lo que refuerza su aspecto protector y solemne.
Pero no caigamos en el error de pensar que Kaminarimon es simplemente una estructura decorativa, sino una frontera espiritual para que, quien la atraviese, pase del mundo ordinario al espacio sagrado del templo. Al ser su entrada principal, también actúa como símbolo de purificación y transición espiritual, marcando el inicio del camino de peregrinación al pabellón principal del Sensoji.
Calle Nakamise
Esta calle comercial se extiende desde la puerta exterior (Kaminarimon) hasta la siguiente puerta (Hozomon). Y de ahí viene su nombre, Nakamise, que significa “mercado del medio”, como referencia a que está en medio del camino hacia el santuario. En estos 250 metros aproximadamente, hay unos 90 puestos en el que se venden recuerdos, snacks tradicionales y artesanías.

Como ya comentamos, su origen se sitúa en el periodo Edo (siglos XVII – XVIII). La práctica que originó Nakamise fue la concesión a vecinos y comerciantes para poder poner puestos en el camino al templo a cambio de limpiar los accesos de Sensoji, aunque en un principio era para vender amuletos y otros suministros a los peregrinos. Fue en el periodo Meiji, concretamente a finales del siglo XIX, cuando se reubicaron muchos puestos en un intento por modernizar la calle.
Esta calle tampoco se libró de la destrucción, los más recientes son el gran terremoto de Kanto y los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Durante los años de la postguerra, la calle se ha ido rehabilitando y dotando de estructuras seguras, como electricidad soterrada y medidas para resistir terremotos sin dejar de lado una imagen tradicional.
No puedes dejar pasar la oportunidad de probar los senbei (galletas crujientes a base de harina de arroz glutinoso), kaminari-okoshi (barras de arroz tostado) y otros dulces, en la mayoría de ellos estos snacks están hecho artesanalmente con recetas familiares que han ido pasando de generación en generación. En algunos puestos también es posible ver a los artesanos trabajando con demostraciones en vivo sus distintas artesanías.


No olvides curiosear por los alrededores de la calle Nakamise, ahí también podrás encontrar multitud de tiendas de recuerdos y objetos tradicionales, con menor afluencia de turistas y, por tanto, a un mejor precio normalmente.
La mayoría de sus comercios tienen decoraciones en sus persianas, así que si paseas cuando ya están cerrados, podrás apreciar los distintos diseños, algunos van cambiando según la época del año en que se encuentren. Así que es aconsejable dar un paseo para poder disfrutar de un ambiente tranquilo, con mucha menos gente y también para sentir el contraste entre el día, con una atmósfera más efervescente, y la noche en un entorno iluminado con preciosas imágenes en las cortinillas metálicas.
Puerta Hozomon
Originalmente esta puerta era llamada Niomon (仁王門) debido a que en la planta primera están las estatuas de los guardianes Nio a ambos lados custodiando la entrada al recinto del templo. La función de estos guardianes es la de protección frente al mal, de los espíritus malignos y de la corrupción espiritual.
Se tiene constancia de que esta puerta ya estaba en el año 942, pero a lo largo del tiempo sufrió incendios y otras inclemencias, la última fue en el bombardeo de Tokio en 1945 donde fue destruida. La actual estructura fue construida en 1964.

El nombre se cambió a Hozomon (宝蔵門), que significa literalmente “Puerta del Almacén de Tesoros” debido a que en su parte superior se guardan sutras y objetos de valor del templo designados como “Tesoro Nacional” o “Propiedad Cultural Importante”.
Es una puerta de dos plantas, en la primera la función es de acceso y exhibición de los guardianes Nio, y en la segunda, la función es la de depósito de textos sagrados y tesoros del templo, gracias a que su reconstrucción se hizo con materiales resistentes al fuego. En esta reciente reconstrucción se añadieron técnicas modernas como la incorporación de materiales metálicos, pero se preservó la estética tradicional japonesa. Un ejemplo de ello son las cubiertas de tejas que, siendo metálicas, imitan la forma de las tejas tradicionales.
Otro de los cambios estructurales llevados a cabo fue que su armazón está hecha de hormigón armado, mientras que el exterior sigue conservando su diseño tradicional. Esto nos da una idea de la importancia del templo y de cómo se quiere preservar el santuario.

En la parte trasera podemos observar unas enormes sandalias de paja (waraji) que son un elemento de fabricación más reciente que fueron creadas en agradecimiento al templo por haber elegido a un escultor de la ciudad de Murayama para crear las estatuas guardianas Nio. Y, además de ese agradecimiento, simbolizan el poder de los guardianes porque “si alguien pudiera calzarlas, su poder sería inmenso” pues pesan la friolera de más de 2 toneladas cada una. Como dato curioso, son tocadas por algunos visitantes para pedir salud en las piernas o protección y se han ido renovando con el paso de los años.
Pagoda de cinco pisos
Nos encontramos ante una de las piezas, tanto visual como simbólicamente, más potentes del recinto espiritual. Aunque la pagoda actual es una reconstrucción de 1973 usando técnicas modernas para su preservación y contiene una reliquia budista donada desde Sri Lanka, su origen se remonta al año 942. Esta reconstrucción, tras los bombardeos de 1945, fue posible gracias a donaciones y a la voluntad por devolverle al templo esta estructura tan notable.
De hecho, su ubicación difiere un poco de la actual, un poco más hacia la izquierda según se entra desde la puerta Hozomon, quedando un monolito en el emplazamiento original que viene a recordar la ubicación anterior.

Como pasa con el resto de las estructuras, no es 100% de madera, sino que se llevó a cabo una reconstrucción con estructura de acero y hormigón para resistir frente a movimientos sísmicos e incendios, pero conservando la apariencia externa tradicional.
Su silueta escalonada con los cinco tejados superpuestos, cada uno con aleros curvados hacia arriba, sigue los cánones clásicos de las pagodas japonesas, es decir, proporciones decrecientes, cornisa ancha y voladizos prominentes en cada nivel. Su aguja u ornamento metálico que corona la pagoda (sorin) funciona como eje vertical simbólico.
En el nivel más alto de la pagoda se encuentra la reliquia donada por Sri Lanka (se dice que contiene las cenizas de Buda), dicha reliquia fue consagrada en la pagoda reconstruida y es un importante centro espiritual.

En cuanto a las salas inferiores, están destinadas a una conservación ritual en el que se alberga numerosas tablillas conmemorativas, estatuillas y centenares de imágenes devocionales, por lo que cumple una función de espacio de memoria litúrgica y funeraria. Esto hace comprensible que no sea accesible para el público general.
Simbólicamente, los cinco pisos representan los cinco elementos (tierra, agua, fuego, viento, espíritu), ascendiendo desde lo material hasta lo transcendente, mientras el sorin funciona como eje que conecta la Tierra con el Cielo.
Camino hacia el salón principal y el omizu-ya
Si seguimos andando hacia el Salón principal Hondo, en el camino nos encontraremos con una serie de tiendas (a menor escala que en la calle Nakamise) en la que se venden productos relacionados con el templo Sensoji, como pueden ser las barras de incienso, papelitos de la fortuna, caligrafía japonesa…
Por 100 yenes, puedes obtener un omikuji, es decir, uno de los típicos papeles que te dice tu fortuna. Para ello agitas un bote de metal y sacas un palito que tendrá un número. Obteniendo por escrito tu suerte al abrir el cajón que coincide con el número sacado. Si te gusta lo que dice, te guardas el papel, y si has tenido mala suerte, no olvides en atarlo en la zona dedicada a ello para dejar atrás tal infortunio. Además, el Sensoji es uno de los pocos templos donde los omikujis están traducidos al inglés.


Un poco más adelante se encuentra el omizu-ya o zona de purificación para entrar al recinto sagrado, no es algo obligatorio, pero sí añade un extra a la experiencia, además, así conseguiremos despojarnos de toda maldad y contaminación espiritual. Es todo un ritual que consiste en, con uno de los cazos, usando la mano derecha, llenarlo del agua del grifo con forma de dragón, verter un poco en la mano izquierda. Después se toma el cazo con la mano izquierda para limpiar la derecha con el resto de agua que haya quedado. Se llena el cazo nuevamente para verter agua en tu mano derecha y dar un pequeño sorbo. Para finalizar, se pone el cazo en vertical para limpiar el mango con el agua que caiga por él. No olvides dejar el cazo apoyado en la pileta y boca abajo, nunca sumergido. De todas formas, frente a cualquier duda, siempre puedes copiar lo que hagan el resto de fieles.
¡Que la inmersión en el ritual no te distraiga de la espectacular figura del dragón de bronce!
Salón principal Hondo
El Hondo, o Kannon-do (literalmente Salón de Kannon), es el corazón del templo Sensoji. En su interior se encuentra la imagen sagrada de Kannon Bosatsu, la bodhisattva de la compasión, que es objeto central de culto desde la fundación del templo. La imagen de Kannon es considerada hibutsu, es decir, imagen secreta, pues no se muestra públicamente. Estamos hablando de la estatua que, según la leyenda, encontraron los dos hermanos pescadores en el río Sumida.


La reconstrucción actual data de 1958, tras la destrucción sufrida en 1945. Y sigue con características ya descritas en las anteriores construcciones, es decir, estructura de hormigón basada en técnicas modernas para resistir incendios y terremotos, pero manteniendo la apariencia del estilo tradicional Edo, es decir, tejado a dos aguas con faldones laterales. Los detalles del exterior sí son en madera y lacado en rojo. El techo está revestido de cobre, debido, no solo al peso visual, sino también por su excelente durabilidad, y las columnas tienen la disposición simétrica de 7 x 5, lo que nos recuerda a las estructuras de otros templos budistas como en Nara y Kamakura. Y, a diferencia de otros templos como el Todaiji o el Kiyomizudera, el Hondo de Sensoji es uno de los pocos grandes salones modernos de hormigón declarados culturalmente valiosos por combinar diseño tradicional y tecnología sísmica.
Las amplias escaleras de la fachada frontal conducen a un pórtico con amplias puertas corredizas lacadas en rojo. Bajo el frontón central se ubica un gran letrero dorado con los caracteres 金龍山, que hace referencia al nombre honorífico del templo: “Montaña del Dragón Dorado”. No debemos pasar por alto el detalle de la flor de loto, elemento que aparece repetidamente en relieves y metales decorativos y que se asocia a Kannon.
En el interior está dividido en tres secciones principales:
- Gejin: zona delantera abierta al público para la oración.
- Naijin: parte intermedia donde se ubica el altar principal y es solo accesible para monjes y sacerdotes.
- Oku-naijin: parte más profunda del santuario donde se guarda la imagen secreta de Kannon.
Como ya hemos comentado, la imagen de Kannon no se exhibe jamás, pero hay una réplica visible todos los 13 de diciembre alrededor de las 14:00 horas. En cuanto a otros elementos que podemos observar destacan las estatuas de Jizo Bosatsu y Bishamonten (representan protección a los viajeros y prosperidad), las pinturas en pan de oro y murales de dragones y nubes en los techos y las paredes, las lámparas colgantes y los biombos laterales y las dos grandes lámparas de papel de la entrada donadas por las comunidades locales y empresas de Asakusa.

De noche, el Hondo se ilumina junto con la pagoda, aportándole majestuosidad al entorno. Así que, si tienes la posibilidad, lo ideal sería realizar una visitar al amanecer, cuando los monjes recitan sutras, y al anochecer, para poder contemplarlo iluminado. El horario de apertura del salón es de 6:00 a 17:00 horas.
Salón Bentendo
Situado al sureste del salón principal, la función principal del Salón Bentendo es la de albergar a la deidad budista-sintoísta Benzaiten, considerada diosa de la música, el arte, la sabiduría y la fortuna. Forma parte de las construcciones secundarias del templo, pero con una devoción propia y rituales particulares. Reconstruido en la década de los 80 siguiendo el patrón ya comentado, es decir, estructura de hormigón con estética exterior tradicional.
Generalmente no está abierto al público, solamente se abre en días especiales y en los días del mi-no-hi o día de la serpiente, lo que ocurre cada 12 días en el calendario japonés.
A su lado se encuentra la Toki no Kane, una torre con una campana que se toca cada mañana a las 6:00 horas. Esta campana es uno de los elementos que sobrevivieron al bombardeo y que data de 1692.
Puerta Nitenmon
Nos encontramos ante la estructura más antigua que se conserva en el complejo Sensoji, construida bajo orden del tercer shogun Tokugawa en 1649. Aunque actualmente pocos visitantes la utilizan como entrada principal, durante la época Edo era una de las puertas más importantes del templo.

Se ubica al este del Sensoji, frente al río Sumida, y su nombre, que literalmente significa “puerta de las dos deidades protectoras”, proviene de las dos estatuas guardianes que se encuentran en su interior:
- Jikokuten: Rey guardián del Este
- Zojoten: Rey guardián del Sur
Ambos son parte del grupo de los “Cuatro Reyes Celestiales” del budismo que protegen las direcciones cardinales del mundo. En conjunto, simbolizan protección contra los males espirituales y terrenales. A diferencia de la Kaminarimon (con los dioses del viento y del trueno), la Nitenmon tiene un carácter más religioso y protector, directamente vinculado al ámbito budista.
Nitenmon no es solamente el edificio más antiguo del Sensoji, sino también uno de los pocos portales Edo auténticos de Tokio, y su designación como Bien Cultural Importante se debe a que representa la transición entre la arquitectura budista y la sintoísta, preserva las técnicas constructivas del periodo Edo y es testimonio directo de la relación histórica entre el Sensoji y el Asakusa-jinja, santuario sintoísta que se encuentra justo al lado del templo budista Sensoji, dentro del mismo complejo religioso.
Santuario Asakusa
El Asakusa-jinja, también conocido como Sanja-sama (“Santuario de los Tres Hombres”) está ubicado en el mismo recinto del Sensoji, al noreste del salón principal Hondo. Como ya adelantamos, es un santuario sintoísta, al contrario del Sensoji que es budista. Este sincretismo religioso, es decir, la coexistencia de ambas tradiciones, fue una característica clave del periodo Edo.
Este santuario venera a las tres figuras históricas que participaron en el descubrimiento de la imagen sagrada de Kannon, la de los dos hermanos pescadores y la del jefe del pueblo, de ahí que el blasón del santuario sean tres redes de pesca. De hecho el Sanja Matsuri es el festival más importante del Santuario Asakusa, y se celebra en honor a los tres fundadores de Sensoji.

Y como pasara con la puerta Nitenmon, que es la puerta de acceso al santuario, sobrevive a los bombardeos de Tokio, al contrario que la mayoría de las estructuras del Sensoji.
Para acceder a él, después de atravesar Nitenmon, primero tendremos que pasar por el torii de piedra y, a pocos metros del santuario, por los dos leones guardianes situado a ambos lados.
Su estructura es una fusión perfecta entre la estética sintoísta y budista y, espiritualmente, representa la coexistencia histórica de ambas religiones en Japón.
Salón Yogodo
El salón Yogodo se encuentra a la izquierda del salón principal Hondo y forma parte del conjunto de salones secundarios del templo. En su entorno inmediato hay un jardín japonés y un pequeño puente de piedra que data de 1618, convirtiéndolo en el puente de piedra más antiguo de Tokio.
Su nombre podría traducirse como “Salón de la Aparición” y en él se encuentran ocho Budas protectores vinculados a los doce animales del horóscopo chino (cada Buda protege a uno o dos animales).
Es una de las reconstrucciones más recientes del Sensoji, de 1994.
Salón Yakushido
Situado al lado del salón Yogodo, nos encontramos con el salón Yakushido, pequeño salón de apenas 30 metros cuadrados y que, al igual que sucediera con la puerta Nitenmon, fue construido por orden del tercer shogun Tokugawa lemitsu en 1649, lo que lo convierte en una de las estructuras más antiguas que se conservan en el Sensoji. En 1994, durante una renovación del recinto del templo, fue trasladado y reformado.
A pesar de su compacto tamaño, en su interior guarda la estatua principal del Buda Yahushi o Buda de la medicina, además de las estatuas de los “Diez jueces” y de los “Doce generales celestiales”, la presencia de estas esculturas hace del Yakushido un lugar de culto muy centrado en la curación, la protección espiritual de los muertos y la intercesión.
Al ser el Buda Yakushi símbolo de la curación del sufrimiento físico y mental, hace que este salón tenga un carácter complementario al salón principal dedicado a Kannon, bodhisattva de la compasión.
Salón Zenizuka Jizo-do
Pequeño salón dedicado a la figura de Jizo Bosatsu, cuya figura se encuentra en su interior, y literalmente quiere decir “Salón del Montículo de Monedas de Jizo”. Su nombre proviene de una leyenda relacionada con monedas enterradas durante el periodo Edo. Es lugar de devoción para la prosperidad de los negocios y temas monetarios, motivo por el que es muy visitado por empresarios y comerciantes en busca de éxito para sus negocios.
Hay una curiosa práctica en la que, mientras se hace la oración, ir dando toques a la estatua de Jizo con una piedra pequeña para generar ese característico sonido (clang).
Jizo es realmente una figura budista asociada a la protección de los viajeros y niños y a la redención y alivio del sufrimiento, que se vincule en este salón con la prosperidad financiera es un claro ejemplo de como el budismo japonés adapta los símbolos a cuestiones cotidianas.
Salón Awashima-do
Al otro lado del salón Yogodo se encuentra el salón Awashima-do, dedicado a la deidad Awashima Myojin, la cual se importó desde la actual prefectura de Wakayama, conocida por proteger a las mujeres. A pesar de ser más pequeño que otros edificios del templo, juega un papel religioso y cultural particular, centrado en devociones específicas.
Durante los bombardeos de Tokio, el salón principal Hondo fue destruido, y hasta su reconstrucción, fue Awashima-do el que sirvió temporalmente como salón principal de culto, a pesar de tener un tamaño más modesto. De hecho puedes observar la placa que señala precisamente su función como salón principal tras la Segunda Guerra Mundial.
Como ya hemos comentado, la deidad Awashima Myojin es venerada como protectora de las mujeres, especialmente en aspectos de salud femenina, parto, belleza y vida doméstica. En este salón tiene lugar un ritual muy característico, el Hari-Kuyo o “culto de la aguja” que se celebra cada 8 de febrero. Consiste en colocar agujas usadas o rotas en tofu blando o similar en señal de gratitud por su servicio y se hace una ofrenda. Este culto a las agujas refleja una visión espiritual japonesa en la que las herramientas también tienen espíritu y merecen respeto cuando dejan de servir. Este ritual une tradición artesanal (costura, agujas) con devoción, lo cual conecta la vida práctica con lo espiritual.
Pagoda Hokyoin-to
El término Hokyoin-to se traduce literalmente como “Pagoda de la caja de tesoro sellada”. Sabemos que tradicionalmente la pagoda es un tipo de estupa budista que contiene un sutra, reliquias o textos sagrados en su interior, por lo que su función es la de resguardar esa posesión espiritual. En Japón, aunque no es el caso de la Hokyonin-to que nos ocupa, están hechas de piedra y datan de periodos muy antiguos, por lo que se añade esa pátina de monumento conmemorativo de veneración.
Esta pagoda fue construida a mediados del periodo Edo (1761) y fue una donación hecha por más de 700 fieles cuyos nombres se encuentran inscritos en la base. Este monumento es de bronce fundido, lo que indica que el patrocinio económico fue bastante alto, además de ser viva prueba del refinamiento de la técnica de fundición del periodo Edo. Por esta y otras razones, está designado como patrimonio cultural del distrito.
Se encuentra en los alrededores del salón principal, por lo que tiene que competir su atención con otros elementos como la pagoda de los cinco pisos, así que, a pesar de su valor, suele pasar desapercibida por la mayoría de los visitantes.
Templo Denboin
Nos encontramos ante la residencial del sacerdote principal del Sensoji, situado en el lado occidental de la calle de acceso principal, hablamos de la calle Denbo-in-dori, restaurada con estilo Edo y que da una sensación más “auténtica”. Las dependencias de la residencia incluyen sala de recepción principal, salas de estudio, biblioteca y cocina.
Y por lo es más conocido es por su jardín privado, el Denbo-in Teien, un oasis secreto de unos 12.000 metros cuadrados que no se encuentra abierto al público todo el tiempo, sino solamente desde mediados de marzo a principios de mayo. Cuando está abierto, suele tener una tarifa de entrada, normalmente 300 yenes, y solamente en horas específicas.
Salón Chingodo
Es un salón dedicado al tanuki, animal mitológico japonés con capacidad para transformarse que se piensa protege contra incendios y desgracias. Esta dedicación al tanuki es interesante porque aporta un carácter distinto del habitual, y esta devoción ante lo cotidiano lo hace relevante para visitantes en busca de este tipo de culto fuera del principal a Kannon.
Mizuko Jizo
Nos encontramos ante una estatua dedicada a los Mizuko. Mizuko se traduce literalmente como “niño de agua” y se refiere a los niños que no llegaron a nacer o fallecieron muy temprano. Jizo Bosatsu es una figura budista que protege a los niños y viajeros y guía las almas de los difuntos.

Ubicada en la cercanía del salón Chingodo, y no cerca del salón principal, indica que este tipo de devoción es más íntima, menos turística, y más orientada a rituales personales.
Cada día 24 de cada mes a las 10:00 horas tiene lugar la ceremonia “mikuyo kuyo”, y se pide por la guía y acompañamiento de las almas de los niños hacia una vida espiritual más allá del sufrimiento. Este espacio es especialmente relevante para quienes buscan consuelo, reflexión y un momento de recogimiento ante la vivencia de tal pérdida.
Salón Komagatado
Aunque no esté propiamente en el recinto del Sensoji, vemos necesario incluirlo en esta guía pues marca el lugar de aparición de la estatua de Kannon, lo que lo convierte en el punto de origen espiritual del templo.
Se encuentra junto al puente Komagata, a orillas del río Sumida. Durante el periodo Edo, esta zona era punto de llegada para los visitantes en barco y muchos peregrinos paraban aquí antes de continuar hacia el recinto del Sensoji. Una de las cosas por las que destaca, además de la ya comentada, es por poseer la zona un kaizatsu-hi, es decir, un monolito que prohíbe la matanza de peces, erigido desde 1693 para conmemorar que el tramo del río ante Komagatado se convirtió en zona de protección de la vida acuática.
En su interior se adora a la deidad Bato Kannon, la cual sugiere además la protección de seres que trabaja o dependen de los animales, por lo que también se relaciona con los animales, el transporte y la vida urbana de la época.
Solo abre sus puertas los días 19 de cada mes, y el 19 de abril tiene lugar un pequeño festival anual.
Festivales y celebraciones en el Templo Sensoji
En el Templo Sensoji tiene lugar numerosas celebraciones, para mayor comodidad, las vamos a ordenar según fechas en las que tienen lugar, no en orden de importancia, aunque destacaremos las que representan una mayor trascendencia en la comunidad.
- Shinnen Daikito-e: durante la primera semana del año, del 1 al 7 de enero, tiene lugar la ceremonia de gran oración anual de Año Nuevo, que busca bendición, buena fortuna y protección para el año que comienza. Durante las primeras horas del 1 de enero se produce el ritual de las 108 campanadas para desprenderse de lo pasado y recibir el nuevo año con pureza. Frente al Hondo se instalan puestos para la venta de amuletos especiales de Año Nuevo.
- Onza Hiho Darani-e: rito budista de purificación y oración intensiva en la que, durante 7 días continuos (desde el 12 de enero a las 6:00 hasta el 18 de enero a las 18:00), los monjes recitan sutras y el mantra “darani” sin interrupción en turnos. El último día se lleva a cabo el Moja Okuri donde aparecen dos figuras de “demonios” o espíritus con antorchas que recorren el recinto del templo para alejar los espíritus malignos.
- Setsubun-e: se celebra el 3 de febrero y consiste en la tradicional tirada de habas (mame-maki) para alejar los malos espíritus y atraer la buena fortuna. Es una de las celebraciones populares más antiguas del templo.
- Honjonjigen-e: cada 18 de marzo para conmemorar el descubrimiento de la estatua Kannon. Hay rituales de traslado del mikoshi de los tres fundadores, lecturas de sutras y varias danzas con el dragón dorado, símbolo de protección del templo. Tiene lugar en la calle Nakamise y en los alrededores del Hondo.
- Kodomo no Hi: se celebra cada 5 de mayo y forma parte de la Golden Week en Japón, recordamos que es época de temporada alta. Es cuando los templos y santuarios japoneses celebran la salud, felicidad y el crecimiento de los niños. El Sensoji es decorado con koinobori, es decir, banderas de carpas, que simbolizan la fuerza y el éxito en la vida. Se realizan rituales de bendición de los niños. Es un día en que se refuerzan los lazos familiares y comunitarios.
- Sanja Matsuri: es una fiesta sintoísta del Santuario Asakusa en honor a los tres fundadores del templo: los hermanos Hinokuma y el jefe de la aldea Hajino Nakatomo, que se celebra durante el tercer fin de semana de mayo (de viernes a domingo). Su elemento más visible son los santuarios portátiles (mikoshi) que son llevados en procesión por los barrios de Asakusa. También hay danzas, tambores, fiestas callejeras, puestos de comida y mucha participación local. Es considerado uno de los tres grandes festivales de Tokio y es una combinación de lo religioso, lo comunitario (son los residentes y comerciantes quienes lo organizan) y lo festivo.
- Shiman Rokusen Nichi: literalmente significa cuarenta y seis mil días. Este evento se celebra los días 9 y 10 de julio y se cree que, si visitas el templo y haces ofrendas esos dos días, es como si hubieras realizado 46.000 días de peregrinación o devoción. El recinto se convierte en un mercado festivo y se venden diversos amuletos exclusivos y artículos tradicionales. En esos días también se expiden sellos especiales y se dan una serie de rituales de oración exclusivos dentro del templo.
- Hagoita-Ichi: tiene lugar cada año del 17 al 19 de diciembre. Consiste en un mercado de hagoita, es decir, paletas ornamentales que se usan en el tradicional juego hanetsuki y que están especialmente decoradas con motivos de buenos deseos, con actores de kabuki o personalidades. Se venden los aproximadamente en los 50 puestos instalados cerca del salón principal Hondo como amuletos de buena suerte para el Año Nuevo.
- Asakusa Culture & Lights: tiene lugar en la primera semana de diciembre y es un evento que consiste en una proyección digital mapping sobre los edificios del templo, combinando tradición y tecnología. Muestra la capacidad del templo para adaptarse al turismo moderno, atraer visitantes nocturnos y revitalizar la zona en invierno.
Alrededores del Templo Sensoji
Hay ciertos puntos de interés alrededor del Templo Sensoji que complementarán tu visita. Uno de ellos es el Asakusa Culture Tourist Information Center. Este centro de información turística se encuentra justo frente a la puerta Kaminarimon. Lo más destacado es el mirador gratuito que se encuentra en su planta octava, en el que se puede observar unas vistas panorámicas del templo con la Tokyo Skytree de fondo. Lo mejor es visitarlo temprano por la mañana o al atardecer, cuando menor flujo de turistas hay.


Un paseo por la ribera del río Sumida siempre es agradable, es un lugar generalmente tranquilo que te permite descansar del bullicio de una ciudad tan activa como Tokio, además podrás apreciar el contraste entre la Asakusa tradicional y la ciudad moderna. Justo en esa zona cerca del templo Sensoji hay embarcaderos desde donde salen barcos turísticos por el río Sumida. Es una forma tranquila de moverse por la ciudad y el recorrido puede llevarte a lugares como Hamarikyu o hasta la isla de Odaiba. Es un traslado sencillo que permite ver Tokio desde otra perspectiva mientras avanzas por el río.
Otros puntos cercanos que recomendamos visitar es la Kappabashi Dogu-gai, es la calle especializada en utensilios de cocina y muestras de comida de plástico, perfecto para ir a pie desde el templo.


Y no nos podemos olvidar del “shitamachi” o distrito de entretenimiento de Asakusa con izakayas tradicionales, tiendas antiguas y un ambiente nocturno más tranquilo. Además, esta visita se puede complementar perfectamente con una mañana en el Parque de Ueno, que se encuentra a pocos minutos en metro. Ueno es uno de los parques más grandes de la ciudad, con museos, templos, estanques y zonas para caminar. Justo al lado está Ameyoko, una famosa calle comercial llena de puestos y tiendas de todo tipo, ideal para comprar souvenirs, probar snacks locales o simplemente disfrutar del ambiente popular.
Podemos concluir afirmando que el Sensoji, más que un templo, es un espacio donde la devoción historia y cultura japonesa se entrelazan. Cada paso por su recinto es un viaje en el tiempo donde cada puerta, pagoda y ritual nos recuerda que el presente se construye sobre siglos de memoria, todo un imprescindible de Tokio.





